El destino en la balanza

La Conferencia IntercontinentalPaz, Desarme y Alternativas Sociales analizará las políticas y estrategias de la OTAN.

En diez días dará principio, en el Salón Arturo Illia del Senado, dentro del Palacio del Congreso Nacional en Buenos Aires, Argentina, la Conferencia Intercontinental Paz, Desarme y Alternativas Sociales ante la OTAN Global, que organizan la Red Internacional No a la Guerra-No a la OTAN, el Círculo Latinoamericano de Estudios Internacionales (CLAEI, México) y la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH, Argentina).

La Conferencia analizará las políticas y estrategias mundiales de la OTAN y sus implicaciones para el sur global, especialmente en América Latina; así como las alternativas políticas, sociales y humanas hacia la paz; una seguridad que privilegie el enfoque humano; y una protección eficaz del medio ambiente, la cual implica la reconciliación con la naturaleza.

Los organizadores han enfatizado que la OTAN nunca ha sido una fuente de paz y seguridad; cada vez es más evidente que existe para preservar los intereses económicos y estratégicos de las potencias occidentales, especialmente de Estados Unidos. Además, socava el sistema de las Naciones Unidas; no es democrática, es agresiva y perpetúa un orden internacional injusto y anticuado

Aunque las armas nucleares constituyen la amenaza más peligrosa en la historia de la humanidad y casi todas las naciones del mundo están comprometidas en un proceso oficial de desarme multilateral a través del Tratado de No-Proliferación (TNP), la OTAN insiste en confiar en sus arsenales nucleares para la “disuasión”.

A este respecto, David Krieger, presidente de la Fundación para la Paz en la Era Nuclear, acaba de publicar un documentado análisis, en el que señala que no sólo es tiempo de que la comunidad internacional de naciones firme un tratado que proscriba las armas nucleares: más bien, ya tardó más tiempo del debido.

El punto crítico, sin embargo, es cómo alcanzar la voluntad política necesaria dentro de los estados poseedores de arsenales nucleares, para que finalmente inicien las negociaciones para consensuar un tratado internacional sólido, con herramientas que posibiliten su observancia obligatoria, mediante el cual sean eliminados todos los arsenales nucleares existentes.

El TNP, señala Krieger, contiene en su artículo VI obligaciones recíprocas, relativas a la no proliferación, al cese de la carrera armamentista nuclear y a llevar a cabo negociaciones de buena fe para alcanzar “un tratado sobre un desarme general y completo, bajo un control internacional estricto y efectivo”. A la fecha, ninguna de esas obligaciones se ha cumplido, en parte por la reticencia de Estados Unidos y su principal aliado en Oriente Medio, Israel.

Puntualiza Krieger: “Han transcurrido 42 años desde que el TNP entró en vigor y la carrera armamentista nuclear continúa. Todos los estados signatarios poseedores de armas nucleares, están modernizando sus arsenales. No han negociado de buena fe ni se han comprometido a poner fin al armamentismo, ni a eliminar totalmente las armas nucleares”.

Los países signatarios del TNP que no poseen armas nucleares, deberían emprender una acción concertada, global, para presionar a quienes las tienen y no han cumplido las obligaciones establecidas por el artículo VI. Un medio importante para que los gobiernos de esos países no nucleares actúen, es la acción de la sociedad civil. Durante la Conferencia Intercontinental de Buenos Aires, se plantearán opciones, se propondrán acciones y se analizarán medios y recursos.

En América Latina, México, Argentina, Brasil y Venezuela, figuran entre los signatarios del TNP. La sociedad civil en esas naciones puede representar la diferencia, sobre todo cuando en México se inicia un gobierno que pretende recuperar el prestigio y el peso moral de la política exterior malgastada y desgastada por el panismo empoderado.

Ya el presidente Enrique Peña Nieto enfatizó que buscará una mayor presencia activa en el mundo. Es de esperarse que el nuevo secretario de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade, defina sus prioridades y actúe en los ejes fundamentales de la política internacional que define el destino de la humanidad.

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