Mujeres en la política
Mucho se ha escrito sobre la participación de las mujeres en la vida política en el mundo. En nuestro país la historia da cuenta de que no ha sido tarea fácil. Ha sido una lucha constante, esfuerzos en un principio aislados, posteriormente ya de manera organizada; ...
Mucho se ha escrito sobre la participación de las mujeres en la vida política en el mundo. En nuestro país la historia da cuenta de que no ha sido tarea fácil. Ha sido una lucha constante, esfuerzos en un principio aislados, posteriormente ya de manera organizada; ejemplo de ello fue que a finales del siglo XIX y principios del XX se generaron los primeros clubes de trabajo, como el Ponciano Arriaga, pero con un común denominador: han sido las mujeres quienes iniciaron toda esa “revolución” para ir ganando espacios en la vida política. Los gobiernos y los gobernantes han tenido que acceder a dichas exigencias, por lo que no podemos afirmar que la participación de la mujer en la política haya sido producto de alguna política de Estado.
Las mujeres han participado activamente en la transformación del país, no obstante ni la Constitución del 57 y tampoco la del 17 establecieron el derecho al voto femenino, por lo menos no de manera textual, lo cual originó diversas interpretaciones. Sin embargo, fue hasta cuando Ruiz Cortines envió la iniciativa para establecer el derecho a votar y ser votadas. Muchos años después nuestro país tuvo su primera gobernadora en Colima: Griselda Álvarez.
Con la expedición del nuevo Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), el legislador estableció en su artículo 219 la obligación de los partidos políticos de fijar las “cuotas de género”. Como abogado y servidor público, diría que ha sido acertada la medida, toda vez que existe una obligación impuesta a los partidos políticos de incluir a más mujeres en la asignación de candidaturas y cargos de elección popular. Como ciudadano, que se trata de una medida regresiva, atentatoria de los derechos fundamentales de la mujer —no estoy señalando que sea inconstitucional, ya que no fue una de las porciones normativas declaradas inválidas por la Suprema Corte de Justicia de la Nación—, lo que estoy comentando es que no habría necesidad de establecer tales disposiciones normativas si reconociéramos la valía de las mujeres.
En efecto, ellas son extraordinarias: objetivas, trabajadoras, responsables, etcétera, pero esas cualidades se ven menospreciadas cuando a una mujer se le da la “oportunidad” de ocupar un espacio político con la sola finalidad de cumplir con la “cuota de género”.
¿Acaso no existen suficientes mujeres que pueden ocupar un espacio político? ¿Acaso no ha sido suficiente toda la historia de lucha que han vivido para acceder a los cargos de elección popular que nuestro sistema político prevé, como simple reconocimiento a sus derechos? Para conocer la importancia de la participación de la mujer en la política, lean un artículo reciente de Isabel Turrent, quien señala: “...Obama nunca habría vuelto a la Casa Blanca si las mujeres no hubieran votado por él. El Presidente ganó 36 por ciento más votos femeninos que Romney. La apuesta republicana suponía que a pesar de la guerra contra las mujeres que emprendieron muchos de sus candidatos —incluido Paul Ryan, el compañero de fórmula de Mitt Romney— la religiosidad conservadora determinaría a fin de cuentas el voto femenino. Los republicanos se equivocaron: las mujeres votaron con conciencia de género y fueron votadas como pocas veces en la historia de ese país: 20 senadoras y 81 representantes formaran parte del nuevo Congreso”.
Considero que los partidos políticos (dígase dirigencias) deben voltear la mirada a la gran cantidad de mujeres valiosas que existen en el servicio público; son mujeres con experiencia —lo digo con conocimiento de causa—, honestas y tienen algo muy importante que requiere nuestro país, particularmente Oaxaca, vocación.
Aún falta mucho por hacer para que, más allá de que las mujeres ganen espacios a través de cuotas de género, como meras concesiones, lo hagan mediante el reconocimiento colectivo de sus derechos, al que todos estamos obligados.
Procurador general de Justicia del estado de Oaxaca
