Turismo: México, corazón del mundo
Entre la deuda enorme que dejan los 12 años de gobiernos panistas, queda la deteriorada imagen de nuestro país.
El mensaje del presidente Enrique Peña Nieto, del que se hablará y escribirá todavía más, tuvo un momento estelar cuando refirió que el plan para un nuevo país tendrá repercusión en el mundo. Entre la deuda enorme que dejan los 12 años de gobiernos panistas, queda la deteriorada imagen de México en el mundo. La alegría que provocaban los mexicanos en el extranjero se convirtió en un sentimiento de pena compasiva por las pesadumbres nacionales. México necesita muchas cosas y entre ellas la recuperación de nuestra imagen en el mundo.
México es el país en América Latina que tiene la personalidad más definida. Más aún que Brasil o Argentina. Con mayor presencia por múltiples razones, entre otras nuestra historia y riqueza cultural milenaria. Alguna vez fuimos algo así como el corazón del mundo. México estuvo de moda. Ahora, estamos de mode.
La recuperación corresponderá en mayor parte a los agentes diplomáticos, embajadores y cónsules de México en el mundo. Gracias a una política equivocada algunos embajadores y cónsules se sumaron a la agenda política panista: el mensaje oficial al mundo fue que por fin había terminado el “viejo régimen”, se acabaría la corrupción nacional.
Dijeron que el responsable había sido el PRI, aun cuando no llevaron adelante ningún proceso penal para castigar los actos ilícitos. No obstante, cuando el PRI dejó el poder nadie pensaba en México como un Estado fallido, después vino la duda. La construcción de los gobiernos del PAN se hizo sobre lo que ellos pensaban que eran unas cenizas del sistema que México había padecido durante 70 años. Este fue el mensaje oficial al mundo.
Conforme avanzaban los problemas derivados de la ineficiencia de los inexpertos e improvisados crecía la propaganda global en contra del PRI. Por ello nadie entendió en el mundo cómo era posible —12 años después— que ese partido político al que echaron de Los Pinos, pudiera ganar las elecciones y regresar triunfante. Cuando el disco se rayó y se acabaron las explicaciones el mundo se enteró de los problemas de la violencia desatada y de las muertes inexplicables de la guerra de Calderón. La corrupción que tanto cuestionaron siguió rampante. Los ejemplos de manejos turbios sobran: hay uno luminoso en Paseo de la Reforma que se prende todas las noches.
Ahora lo que sigue es recomponer las cosas y mostrar un nuevo México al mundo. Una de las paradojas del pasado reciente es que mientras aumentaban los problemas y las fallas de la estrategia contra el crimen la economía parecía no afectarse. Más que paradoja fue sofisma. Solamente imaginemos lo que México sería ahora, México sin los daños colaterales de la guerra de Calderón.
La prioridad de México desde la perspectiva global es la seguridad. Para los mexicanos, los turistas y los negocios la más importante es la seguridad. Para el turismo mexicano se abren nuevas puertas. Calderón, bajo la premisa de que el turismo se maneja desde la Presidencia, trató de suprimir la Secretaría de Turismo, despropósito que afortunadamente impidió el Congreso.
Canceló el Tianguis Turístico de Acapulco, con lo que agravió a toda la comunidad acapulqueña. Su guerra contra el crimen, además de 60 mil muertos, mató también el flujo de turistas.
La nueva secretaria de turismo, Claudia Ruiz Massieu, inteligente joven política que se desenvuelve con igual prestancia en la Plaza de Ometepec, Guerrero, donde ha hecho campañas políticas, que en la Place Vandôme en París o en la de Cuchilleros de Madrid, ciudades donde ha hecho trabajo académico, tendrá enfrente recomponer el turismo.
El reto es mayor. La Secretaría de Turismo no tiene instrumentos coercitivos para hacer valer sus políticas. No fija tarifas en transporte, no decide cuestiones carreteras, no puede sancionar a hoteles y prestadores de servicio, no interviene en revisar los precios o la calidad de los alimentos y bebidas, no puede por sí misma garantizar la seguridad de los turistas en las carreteras. Sus programas deben ser transversales por lo que requerirá coordinación política con las instancias facultadas para llevar adelante sus programas.
Hay muchas cosas que tiene por delante la nueva Secretaría de Turismo. Sólo por mencionar ejemplos debe devolverse el Tianguis anual a Acapulco, lo que no significa que otros destinos no compitan por otro tianguis distinto. Debería regresar la Reseña Mundial de Cine que alguna vez ubicó a Acapulco al lado del festival de Cannes o el de Berlín. Debe regresar la Carrera Panamericana que tanto hizo por México en el mundo. Debe resolver Mexicana de Aviación, instrumento crucial de la actividad turística. Debe México ser nuevamente corazón del mundo. Y debe México estar en los corazones de sus pobladores.
Para ello, como escribió Alan Riding en The New York Times, México debe poner primero su propio interés antes que el de Estados Unidos. Mientras Colombia produce prácticamente toda la cocaína del mundo, Estados Unidos la consumen casi en su totalidad, México ha luchado para que esto no ocurra, sólo que a costa de la vida de mexicanos, unos inocentes y otros tal vez culpables. Entre los costos, está el del turismo extranjero que nos abandonó por destinos menos atractivos, pero más seguros.
El turismo es un reto que una nueva generación de políticos como Claudia Ruiz Massieu de insigne estirpe política, tendrán que enfrentar para regresar a México como el corazón del mundo.
