Solidaridad por un mundo nuevo
El proceso de militarización en el continente ha incrementado las violaciones a los derechos humanos.
El orden predominante actual en el planeta, basado en el precario equilibrio del terror nuclear, en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) como ejército y policía del mundo al servicio del poder imperial y sus aliados; en las guerras, en políticas agresivas económicas y financieras para apropiarse de los recursos del planeta, no funciona.
Es hora de situar a los seres humanos en el corazón del nuevo mundo. Una nueva visión de la solidaridad es posible, de una seguridad centrada en las mujeres y los hombres y no en las ambiciones de dominio y explotación. Por eso, la sociedad civil de América Latina, Europa y América del Norte, se proponen actuar sobre estos temas y presentar alternativas creíbles que involucren a todo el mundo.
Como señalan el Tribunal Dignidad, Soberanía y Paz contra la Guerra y el Comité Independencia y Soberanía para América Latina (CISPAL) de Ecuador: “Ahora es el compromiso: la Red Internacional No a la Guerra-No a la OTAN, el Círculo Latinoamericano de Estudios Internacionales (México) y la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (Argentina), organizan en Buenos Aires la Conferencia Intercontinental Paz, Desarme y Alternativas Sociales ante la OTAN Global, el 13 y 14 de diciembre de 2012, que se enfocará en las políticas y estrategias mundiales de la OTAN y sus implicaciones para el sur global, especialmente en América Latina; así como en las alternativas políticas, sociales y humanas… para la paz, la seguridad y el medio ambiente”.
La Conferencia Intercontinental, primera en su tipo, profundizará en el movimiento de la sociedad civil global por un mundo libre de la OTAN y del militarismo, pacífico y sostenible, donde cada pueblo pueda optar libremente por su propia vía democrática, en la paz, sin armas de ninguna índole, con equidad de género, justicia económica y respeto por la naturaleza.
A la cita de Buenos Aires acudirán importantes organizaciones de la sociedad civil, así como personalidades del movimiento por la paz y representantes de gobiernos o de corrientes políticas comprometidas con el cambio en la justicia y el respeto mutuo. Hablarán en las diversas sesiones Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz; Marie-Christine Vergiat, diputada francesa al Parlamento Europeo, integrante del Frente de la izquierda para Cambiar a Europa; el embajador Óscar Laborde, representante especial para la Integración y la Participación Social en el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Argentina; Wolfgang Gehrcke, miembro del Parlamento de Alemania, integrante de Die Linke; el general Luis Bareiro, ex ministro de la Defensa y aspirante presidencial de Paraguay.
La lista es amplia y plural. Los representantes de la sociedad civil asumirán el papel coordinador que les corresponde. Es importante frenar los planes de desestabilización contra países como Venezuela, Ecuador, Bolivia y Cuba. Cada base militar de la OTAN en América Latina, no es sólo una grave amenaza para la región, sino un atentado a la dignidad de los pueblos y a la soberanía de los estados.
El proceso de militarización en el continente ha incrementado las violaciones a los derechos humanos, la represión a los movimientos sociales, el desplazamiento y la migración forzada de millones de personas y la destrucción del ambiente; por eso es necesario detenerlo, señala con toda razón el internacionalista argentino César Zubelet.
No se trata solamente de las bases militares estadunidenses, que conforme al Tratado de Washington, lo son asimismo de la OTAN; sino de la llamada Fortaleza Malvinas, de Reino Unido, que posee además instalaciones militares en las islas Sandwich y Georgias del Sur, así como en Belice; Francia tiene presencia militar en Martinica, Guadalupe y la Guayana francesa.
Para completar el panorama, la IV Flota estadunidense y unidades de la Armada británica, han llevado a cabo maniobras en aguas latinoamericanas, con navíos de guerra dotados de armas nucleares. Todo esto debe ser detenido y erradicado. La Conferencia de Buenos Aires es un esfuerzo común en esa dirección.
