31 días para el Fin del Mundo

No hay ninguna prueba histórica de la existencia del mago Merlín, ni siquiera del Rey Arturo y su mesa redonda.

El mago Merlín era un viejecito celta de barba blanca, vestido con una túnica llena de estrellas y un gorro en forma de cono.

Gracias a su magia podía hacerse invisible, controlar el estado del tiempo, hablar con los animales y hasta convertirse en uno.

Según Disney, tenía el envidiable poder de hacer que los platos sucios se lavaran solos.

También gracias a él, Arturo pudo llegar a ser Rey de Camelot cuando le ayudó a sacar la espada Excálibur de la piedra (el nombre viene del latín Ex Calce Liberatus o “liberada de la piedra”.)

No es mucho lo que sabemos de Merlín. Se dice que su verdadero nombre era Ambrosio y que vivió por allá por el siglo VI, que era galés y que originalmente le decían Myrddin, una especie de chamán, pero que acabó siendo Merlín, pues el otro se parecía demasiado a la palabra merde (mierda en francés).

Está catalogado como un druida, antiguos hechiceros con poderes sobrenaturales de Irlanda y el norte de Bretaña que se oponían al cristianismo, preparaban pociones, hacían sacrificios y... adivinaban el futuro.

Las llamadas profecías de Merlín que circulan por la red dicen que un dragón se aparecerá entre los mortales al finalizar el año 2012. Que el litoral de Cartago (actualmente Túnez) será tragado por el mar y se destruirán otras tierras.

Que es el tiempo del dragón de Babilonia, que las señales vendrán de África. Y que los grifos (águilas gigantes con cuerpo de león y afiladas garras) volarán sobre Egipto.

Por mucho que me gusten los dragones, parece ser que esto sí es puro cuento, literalmente.

No hay ninguna prueba histórica de la existencia del mago Merlín, ni siquiera del Rey Arturo y su mesa redonda. En realidad son antiguas narraciones celtas que recopiló Geoffrey de Monmouth o Godofredo de Monmouth alrededor de 1138 y a las que después agregó su propia imaginación.

El poder de Merlín, la sabiduría para gobernar de Arturo, las profecías que aparecen en los libros y su final, lograron que su leyenda llegara hasta nuestros días.

Se cuenta que cuando Merlín ya era un ancianito, conoció a una hermosa joven llamada Nimue y se enamoró como un loco, al grado de enseñarle todos sus secretos; incluso le construyó un palacio al fondo de un lago (de ahí el mito de la Dama del Lago). Un día, Nimue le preguntó por el hechizo para atrapar a un hombre. Merlín se lo dijo y desde entonces permanece encerrado en una cueva de la que no puede escapar.

Ojalá Merlín hubiera adivinado lo que le pasaría con ese romance. Yo se lo hubiera podido profetizar.

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