Rehabilitación en tacones

Parece que fuera más fácil cazar a uno de esos impedidos emocionales que a uno sano.

Esa necesidad cósmica que tenemos las Cirilas por moldear a un batracio sin futuro hasta convertirlo en el ideal príncipe: ponerle sus mallitas, sombrero con pluma que vuele con los vientos del oeste, montarlo en un corcel blanco y enseñarle técnicas para debatir con dragones. Parece que fuera más fácil cazar a uno de esos impedidos emocionales que a uno que esté sano y no tenga traumas coleccionados del pasado.

Ahí estamos, poniendo el ojo en el que casi viene con un anuncio que dice: “cuidado con el perro”. Pero eso no nos importa, nada de eso nos detiene cuando nos instalamos en: Cirila rehabilitadora.

Cirila rehabilitadora es aquella que no escoge novios sino casos a resolver. Por lo regular es un oficio femenino por excelencia y en el que nos desarrollamos de maravilla, aunque al final sean más las veces que nos rendimos que las que logramos con éxito una rehabilitación.

Cirila rehabilitadora comienza con presas sencillas, un buen ejemplo es: Cirilo cuerneado por la ex a quien amó con el alma. Ese pobre Cirilo que después de un descuaderne emocional queda impedido para enamorarse de alguien más. Cirila rehabilitadora en fase uno busca convencerlo de que no todas las Cirilas son iguales y completar su misión cuando Cirilo tostado se enamore perdidamente de ella, incluso más que de la ex. Generalmente, Cirila termina escalando a fase dos.

En esta fase dos se buscan Cirilos con problemas más graves como familias disfuncionales que les han tatuado en el chip que el compromiso no deja nada bueno. Cirila se da a la tarea de completar su misión cuando Cirilo se pose de rodillas frente a ella con un anillo de compromiso. Otras abortan la misión, tiran la toalla y escalan a fase tres.

Fase tres por lo regular son rehabilitaciones mayores como divorciados traumados con hijos o Cirilos que aún no se logran divorciar pero que prometen a Cirila rehabilitadora poner fin a su situación. En esta fase lo más común es que Cirila tampoco la logre porque las promesas de su Cirilo no se cumplen o porque sean tantos los temas a resolver con niño a bordo que es mejor volver a tirar la toalla.

Y así...

Como ven, el oficio de rehabilitación Ciriliana nunca tiene buena paga. Al final, las Cirilas rehabilitadoras terminan buscando a un Cirilo que las rehabilite, aunque, de rehabilitación en rehabilitación, queden más tostadas que los Cirilos a quienes

intentaron, fallidamente, rehabilitar.

Colorín colorado, la rehabilitación ha terminado.

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