39 días para el fin del mundo
Hinduistas, egipcios, nórdicos, griegos e incas hablan del
No se puede saber cuándo empezaron exactamente las predicciones del fin del mundo.
Podrían tener alrededor de cinco mil años, pues para los hinduistas el universo y el mundo son un sueño de Brahma, y en cuanto él se despierte, ambos llegarán a su fin.
Los egipcios también tenían claro que el mundo llegaría a un final. Para ellos estaba ligado al dios Ra (el sol), cuya ausencia marcaría el caos. Sus ideas al respecto aparecen en los llamados Textos de las Pirámides, que datan de dos mil años antes de Cristo.
Para ellos, antes del fin habría un mundo al revés donde los pobres serían ricos, los ricos robarían para vivir y la tierra estaría en revolución.
“Al final de los tiempos sólo Atum y Osiris sobrevivirán a las aguas de Nun que envolverán toda la tierra, y lo harán en forma de serpientes...” y “las orillas se unirán”; son las profecías egipcias.
Ellos eran, al igual que los mayas, excelentes astrónomos. Seguían atentamente los movimientos de Venus y Orión y tenían un calendario casi exacto.
En el Libro de los Muertos se habla de un Gran Cataclismo que ocurrió hace 12 mil años y que sin duda volverá a ocurrir…
Para la mitología nórdica habrá una batalla del fin del mundo llamada Ragnarök y no hay manera de escapar a ella. Esta batalla será entre los dioses comandados por Odín y los guerreros muertos contra los gigantes de hielo, los monstruos marinos y los muertos indignos. Sólo dos humanos sobrevivirán agarrados de un árbol.
Ojalá que se agarren fuerte.
Por su parte, los griegos y los romanos no eran nada apocalípticos. Se concentraron más bien en explicar el origen del mundo, sus mitos, su filosofía y sus leyes.
Los griegos tenían el Oráculo de Delfos, templo de adivinación dedicado al dios Apolo —que había matado a la serpiente Pitón y le había robado su sabiduría (de ahí la palabra pitoniso)—, donde se hacían predicciones de todo tipo. No hay testimonios que hablen de consultas sobre el fin del mundo.
Ahora se sabe que el trance en el que entraban las sacerdotisas del lugar era provocado por gases tóxicos que emanaban del subsuelo.
En el otro extremo del planeta, los incas hablan de un “desgarro en la tela del tiempo” como profecía final, y creen en la posible entrada a otras dimensiones. Pero también dicen que el fenómeno será una oportunidad enorme para la humanidad y para que la Gran Águila del Norte y el Gran Cóndor del Sur vuelen juntos.
¿O será que volaremos todos, pero en cachitos?
