¿Suerte con más Obama y mariguana?

Barack sigue sin cumplir la reforma migratoria prometida desde su anterior campaña.

Pareciera no importarnos demasiado el rumbo de la Unión Americana. ¿Qué diablos ocurre si repite de mandato Obama? Y claro —suponemos— que aún peor si hubiera llegado Romney a la Casa Blanca, pero la desgraciada colindancia nos obliga a vivir con los sentidos puestos en ambos lados del mapa del cono norte.

En pocas palabras: más Obama sin que cumpla la reforma migratoria prometida desde su anterior campaña y/o ¿qué pasará? con la legalización de la mariguana, que como tendencia se irá imponiendo en cada estado desde Alaska a Alabama, y eso viene a incidir en el dilema que nos tiene hundidos a los mexicanos en la guerra (formal o informal) contra los cárteles que organizan la expansión del veneno de las drogas, así como otros delitos que nos enajenan, envenenan y tiñen de sangre nuestras urbes y aldeas.

Estados Unidos es nuestro karma y ese destino a la vez irresistible y prohibido al que nuestros paisanos y hermanos centroamericanos acuden de manera clandestina por la inercia inevitable con la única esperanza de llegar; como instintivamente, los salmones surcan cuesta arriba los ríos hasta conseguir —unos cuantos se salvan de las trampas de los caudales y de las fauces abiertas de los osos pardos—  desovar (dejar allá sus huevecillos) para asegurar la renovación del ciclo de la vida de su especie, obligada a tanta, y tan cruel, adversidad.

Nuestros “espaldas mojadas” se arriesgan a enfrentar  la travesía y las horrendas humillaciones, así como abusos de las policías, los de acá y de los de allá, tan salvajes y rapaces —unas y otras—;  desdén de los viles coyotes y polleros que cobran carísima la guía; y por si algo faltara, en esta lista abominable de filtros que los diezman y lastiman, entran los miserables Maras y/o Los Zetas, que los reclutan por la fuerza y maltratan —especialmente— con abusos sexuales a niñas y mujeres a las que insertan en el negocio de la “trata”.

El sacerdote norteamericano Roy Bourgeois exclamó: “Los asesinos no nacen. Se hacen”, decía en una barda que alguno de los manifestantes rotuló: Oaksterdam: la universidad de la mariguana (citado por Aquiles Navarro González en el Imagen de Zacatecas).

Otros opinan que legalizar la mariguana a estas alturas es cosa de niños, porque aunque sabemos que con ella se inician los que penosamente caen en las drogas duras, son aquellas las verdaderamente preocupantes, allí está la clave. La cannabis es suave y curativa, al menos, no mata ni hace que por ella se maten. ¿Será?

                 Twitter: @f_javier_acuna  

Temas: