La cuota de género y el interés femenino

Ha sido un factor más común el seguir culturalmente una vía en la cual se tiene un papel secundario...

Pasaron las elecciones, se dieron a conocer los nuevos lugares en el Congreso, tenemos identificados a los actores que estarán presentes en la transición del nuevo Presidente electo, ya está levantándose el telón. Todo indicaría que a partir de ahora todo se encuentra listo para que comience la acción que tendrá lugar dentro de los próximos seis años, pero, ¿y las mujeres para cuándo?

Dentro de los próximos días estaremos viendo a las juanitas abandonar sus puestos de elección popular para dar lugar a los suplentes (en el ámbito local) que en realidad son los candidatos originales que sólo cedieron el protagonismo del registro ante una cuota de género. La Ley Electoral estipula la proporción de candidatos de cualquier género para la Cámara de Diputados y el Senado no puede ser inferior a 40%; esto provocó muchos arreglos de última hora (brincos, enojos y pataletas) para evitar la negativa al registro de candidaturas.

No es mala la cuota de género de la Ley Electoral; se puede ver como un incentivo para que las mujeres tengan lugares dentro de la política. Lo malo es el uso ambiguo que se da a la misma, ¿qué tanto es el interés de la participación femenina y qué tanto es el cubrir un requisito legal para evitar problemas ante el IFE?

Y es que, seamos sensatos, las mujeres que han sido postuladas para puestos de elección popular han sido pocas, y podemos analizarlo a un nivel alto para darnos una idea clara y rápida: a nivel Ejecutivo. Un factor común había sido el contender por partidos políticos que no tienen una posibilidad real de ganar la contienda. El giro que se observó de este patrón para 2012 comienza a dar luz verde en los cambios internos que el país está demostrando en la participación y en la aceptación de la idea de una mujer empoderada.

Pasando del año 1982, con Rosario Ibarra de Piedra, con 1.76% del total de votación para presidente, a 2012 con Josefina Vázquez Mota con 25.41% de votación, hay un gran avance en la aceptación de la participación política femenina. Esto es un logro, sin embargo aún está en pañales la interacción activa y agitada de las mujeres en el ámbito político, no sólo en el gobierno, para permitir abrir puertas que se consideraban selladas al género femenino, y también en el ámbito laboral, al hablar de empresarias.

Las mujeres muchas veces no generamos conciencia del potencial que tenemos; ha sido un factor más común el seguir culturalmente una vía en la cual se tiene un papel secundario detrás de una figura masculina, sin embargo, esto comienza a cambiar y este cambio se ve en política, empresas, el día a día y la vida en general. El discurso que llama a que “la mujer no hace, no debe, no puede”, está poco a poco desapareciendo para darle paso a una nueva participación, una nueva oleada de acciones que están rompiendo paradigmas.

*Internacionalista, miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales. Especialista en vinculación gubernamental-empresarial.

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