¿Por qué cambiar el pantalón por la falda?
La sociedad mexicana siempre ha seguido patrones culturales y de conducta arcaicos.
El papel que las mujeres tienen hoy en día en la sociedad ha ido evolucionando con el paso de los años, por lo que en la actualidad no resulta sorprendente encontrar mujeres con cargos políticos elevados o incluso jefas de Estado.
En cierto modo la sociedad mexicana siempre ha seguido patrones culturales y de conducta arcaicos, donde la mujer permanece en casa criando a los hijos mientras que el hombre lucha por el sustento familiar. Sin embargo, México, con su idiosincrasia que recae en el machismo, no ha logrado integrar a las mujeres en la vida política del país en su totalidad, no obstante, con el sufragio femenino y la apertura al voto en 1953, que fueron el detonante de la igualdad laboral, educativa y salarial, por mencionar algunas, se posicionó el Estado como un defensor que vela por la igualdad de sexos.
La participación pública de las mujeres ha sido un proceso lento que, desgraciadamente, no ha llegado a todos los rincones del país. Con la aparición de las mujeres en diferentes ámbitos sociales se demuestra la necesidad de tener más miembros de este género en las instancias de gobierno, que dejen atrás el delantal y la sartén para sostener el mango de los puestos en los diferentes niveles, ya sea municipal, estatal o federal.
El problema no sólo se aprecia en el ámbito nacional, también en el mundial, tal como se presenta en las listas de la revista Forbes, donde ninguna mujer mexicana aparece entre las más importantes del mundo, por lo que sería un avance hacia la modernidad y al cambio si las mexicanas se involucran más en las instituciones y los problemas del país y menos en las tareas del hogar.
Es tiempo de que México cambie y de esta forma apoye e incremente la participación femenina en la toma de decisiones dentro de las instancias de gobierno, para que así se les permita demostrar su vasta capacidad de organizar y velar por un mejor futuro para el país. Un ejemplo que merece la pena ser referido es el caso de la canciller alemana Angela Merkel, quien ha comprobado el valor de las mujeres para gobernar, al ser la cabeza, no sólo de su país, sino de la Unión Europea, y demostrar que ella es quien se ha fajado los pantalones o, mejor dicho, la falda, y ha hecho frente a los problemas por los que atraviesa su continente.
Finalmente, yo creo que México merece tener muchas Benazir Bhutto, Corazón Aquino, Violeta Chamorro, Indira Gandhi, Golda Meir, Isabel Perón o Margaret Thatcher, que forjen el liderazgo político de nuestro país, donde el género no influya sobre el desempeño de las mexicanas a la hora de trabajar por el mejoramiento de los derechos políticos y económicos y, así, seguir contribuyendo al desarrollo nacional desde las estufas políticas y los fogones económicos.
* Estudiante de relaciones internacionales, Universidad Iberoamericana, DF
