Equidad al servicio del poder
Hace más de dos décadas que el Congresode la Unión se feminizó; nunca, hasta antesde esta Legislatura, en un grado significativo.
Antes de cuestionar si México está preparado para ser gobernado por una mujer, deberíamos preguntarnos si las mujeres que actualmente tienen participación política cuentan con la capacidad y el deseo para legislar a favor, no sólo de su género, sino de un pueblo infestado de problemas sociales.
Hace más de dos décadas que el Congreso de la Unión se feminizó; nunca, hasta antes de esta Legislatura, en un grado significativo. No obstante, su participación, que llevó décadas en concretarse, ya escribió sus primeras letras en la historia. Sin embargo, muchas legisladoras son mero instrumento de sus partidos políticos: aprueban lo que se les ha indicado, guardan silencio y muestran sumisión.
¿Razón? Iniciaron su carrera en las esferas gubernamentales con las mismas herramientas que sus “machistas” antecesores, como calificaban las pioneras del feminismo a los hombres en el poder. Es decir, jugaron, y quizá juegan, con las mismas cartas que demanda el turbulento camino político en el país, con iguales artimañas escalonarias, a las que se les suma el argumento de “ya nos toca gobernar”, haciendo uso de un discurso subliminal en el que afirman que su llegada al poder, sólo por ser mujeres, es sinónimo de evolución social y cultural.
Rosa María Valles, presidenta de la Asociación Mundial de Mujeres Periodistas y Escritoras (AMMPE), México, afirma que las mujeres no deben ejercer un cargo público sólo por serlo, pues esa es una visión sesgada de la lucha por la equidad de género: “…se requiere una mirada amplia, ser propositiva”.
México forjó una vida política equívoca, un sistema deficiente y gran parte de las que han logrado una curul o un escaño se han adaptado a ellos. Para ejemplificar: ¿Sabemos qué han hecho las diputadas o las senadoras a las que otorgamos el voto y cobran un salario que proviene de nuestros impuestos? ¿Sabemos si hubo un cambio durante su ejercicio en el poder o sólo vivieron del erario?
La equidad de género quiere decir igualdad de oportunidades para todos, ellos y ellas. ¿Quién dijo que sólo para las mujeres?, cuestiona Valles y afirma que la ideología social que se basa en esta premisa es lamentable, postura que comparto.
La presente Legislatura está conformada por 42 senadoras y 184 diputadas, una cifra histórica que se logró porque el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) obligó a los partidos a garantizar que 40% de sus candidaturas fueran destinadas a las mujeres; además, puso un alto al fenómeno de Las Juanitas, mujeres que llegaban sólo para ceder sus cargos, legitimando una corrupción y falacia en el proceso democrático. Por esto, hoy tienen la oportunidad de demostrar que su labor puede diferenciarse de la triste ejecución del poder que México padece.
Este no es un tema de discriminación. Por azares de la naturaleza o de un ser supremo —depende de las creencias—, se nace mujer u hombre, las diferencias entre ambos van más allá de las biológicas. Cada uno tiene virtudes y defectos, pero al final se complementan para el funcionamiento social. Que gobiernen, pero bien y no sólo para sus partidos.
*Estudiante de ciencias de la comunicación, UAEH
