Mexican Automotive
En 2008, cuando arreció la crisis en Estados Unidos, las ventas de autos nuevos en México cayeron 11.5%.
Calderón como que no se va, mientras que Peña Nieto como que no llega.
Una de las reformas inaplazables que deberá atender el próximo gobierno es reducir el tiempo entre la declaratoria de Presidente electo y la toma de posesión. El llamado interregno abarca cinco meses desde la elección, el primer domingo de julio, hasta el primero de diciembre, cuando el Presidente electo asume la titularidad del Poder Ejecutivo. Mientras eso ocurre, el Presidente que todavía no se va se dedica a recorrer el país para despedirse y convencer a los pocos que todavía lo escuchan de que su tarea fue ardua, que hizo lo que pudo, que siempre actuó de buena fe, que no pudo haberlo hecho mejor. Calderón se ha tomado la libertad hasta de recomendar al próximo Presidente lo que deberá hacer en materia de combate al crimen.
La corrección y la prudencia políticas han evitado tensiones innecesarias y hasta una confrontación: es evidente que Peña Nieto no seguirá los consejos de Calderón en materia de lucha contra el crimen organizado. Es ridículo que Calderón, como si fuera Plutarco Elías Calles, pida al pueblo que apoye al futuro Presidente. Así no funciona la democracia. El que ganó, ganó, el que se va, se va. Como en los bailes de pueblo: la que bailó, bailó y se va a sentar para que otras también bailen.
No se necesita mucha ciencia para darse cuenta de que el gran fracaso de la administración que está por irse es la guerra contra el crimen. Tan grave es, que desdibujó los éxitos y logros del gobierno. No supo difundirlos ni darlos a conocer. Si algo caracterizará al gobierno de Calderón es haber sido un conjunto de incompetentes. También en materia informativa.
Por dar un ejemplo: el éxito de la industria automotriz mexicana se debe, entre otros factores externos, a los problemas de la economía china, a la eficiencia de las armadoras mexicanas, a las destrezas de los trabajadores mexicanos y a la cercanía con Estados Unidos, pero también a una buena estrategia económica. Hace cuatro años, en plena crisis, la industria automotriz mexicana parecía ir al fracaso.
En 2008, cuando arreció la crisis en Estados Unidos, las ventas de autos nuevos en México cayeron 11.5 por ciento. Ese año cayó la exportación de autos 16.4 por ciento. La baja de consumo de autos mexicanos en Estados Unidos hizo que se acumularan tres meses y medio de paros técnicos y despidos masivos de trabajadores en Coahuila, Querétaro y Guanajuato.
No obstante el panorama desolador, vino la recuperación de la industria automotriz con el rescate de Obama a General Motors (se hablaba de una eventual quiebra) y a Chrysler. Ford no aceptó la ayuda y salió adelante. En Alemania, cuatro años después, los Ford circulan por las carreteras al mismo paso y prestancia que los autos alemanes, los mejores del mundo.
En México, la industria automotriz, como da cuenta desde hace años un magnífico boletín internacional gratuito, privado, dirigido a inversionistas, editado en Estados Unidos, sobre la industria automotriz mexicana (Mexican Automotive https://mexicanautomotive.com/), ha venido reportando estos éxitos.
Cuando inició Calderón su gestión, México era el noveno exportador mundial de autos, ahora es el cuarto por arriba de Estados Unidos. Las inversiones extranjeras son crecientes y diversificadas. General Motors, Volkswagen —llegó a una cifra récord desde que se asomó al país en 1954, cuando se presentó en la UNAM, en Ciudad Universitaria, con motivo de la Exposición Alemana—, Chrysler, BMW empezará pronto; las japonesas, Mazda, Honda, Toyota, no se quedan atrás, y tantas otras.
La industria automotriz representa más de 14% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Además, es la cadena productiva más desarrollada. Actualmente hay un registro de entre mil 200 y mil 600 empresas de autopartes, que incluyen armadoras, distribuidores y productores.
Se pensaría que el detonador de este éxito es la mano de obra barata disponible en México, pero no es el caso. Audi, la prestigiada marca alemana, decidió fabricar su serie de lujo en México debido fundamentalmente, además de la cercanía a Estados Unidos y Canadá a través del TLCAN, a los profesionales, especialistas y mano de obra altamente calificada en el sector automotriz, como es mundialmente conocida la destreza mexicana. La UNAM ha lanzado con éxito un posgrado para el desarrollo de la industria automotriz mexicana.
No todo fue guerra contra el narco en estos años. Lo malo es no haber sabido esparcir las buenas nuevas en lugar de las malas.
Lo cierto es que el pueblo ya dio su veredicto. Lo hizo en las elecciones de julio.
