Derechos políticos de la mujer

Cuando tenía cinco años de edad, mi madre quedó embarazada por cuarta y última vez. Recuerdo tener un deseo inmenso de que naciera una niña para terminar de completar mi familia, pues ya tenía dos hermanos varones. Mi deseo era tan fuerte que lo expresaba por todos ...

Cuando tenía cinco años de edad, mi madre quedó embarazada por cuarta y última vez. Recuerdo tener un deseo inmenso de que naciera una niña para terminar de completar mi familia, pues ya tenía dos hermanos varones. Mi deseo era tan fuerte que lo expresaba por todos lados y a toda la gente. En una ocasión, un familiar de sexo masculino me preguntó por qué tenía tanto ímpetu en que naciera una niña. Mi respuesta fue que yo quería que hubiera más mujeres que hombres en el mundo, a lo que él, sin vacilar, respondió que eso nunca iba a suceder.

Hoy, en el mundo, más de la mitad de la población son mujeres. Las mujeres hemos buscado y alcanzado la igualdad en muchos ámbitos, especialmente en los derechos políticos, partiendo de que por siglos y siglos no teníamos equidad de derechos.

Fue una lucha ardua, por decir lo mínimo, lo que significó como resultado el derecho de las mujeres para votar en una sociedad democrática. México fue de los últimos países en el continente en reconocer dicho acto político en el siglo XX. Hoy día, todavía hay países que prohíben el “sufragio igual” y cotidianamente los estudiamos, los criticamos y los juzgamos sin pensar que tan sólo hace unas décadas nosotros éramos de esos países.

Innegable es que, para la sociedad, el nuevo rostro de la política era una amenaza. Si la mujer siempre fue la figura principal en el seno de una familia y del hogar, se temía que esto llegara a suceder en la política. Eso no impidió que las mujeres siguieran luchando por obtener la anhelada igualdad jurídica y de oportunidades.

Aunque el camino se iba recorriendo con altibajos, las conductas sociales continuaban su mismo comportamiento, lo cual preocupaba al movimiento feminista de igualdad político-electoral.

Las Naciones Unidas establecieron lo anterior en la Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer que entró en vigor en el año 1954 y que tiene como objetivo encaminar la práctica igualitaria de derechos políticos de ambos géneros.

Difícil de creer, pero cierto, es que en México todavía no logramos terminar con la discriminación de las mujeres en la vida política. Con estos argumentos, en el año 2000, mediante una iniciativa de reforma, se buscaba concluir parte del  incansable camino que comenzaron a recorrer las mujeres en pos de la igualdad de derechos políticos.

Aprobada la reforma en el año 2002, con todavía algunos votos en contra, la ley quedó inscrita en el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales y estipuló la igualdad jurídica y la equitativa participación política entre hombres y mujeres.

Tengo la firme convicción de que esto no fue más que una ideología errónea que se creó en responsabilidad de ambos géneros, pues en mi opinión hoy los hombres luchan de igual manera que las mujeres por alcanzar el respeto, la tolerancia y la igualdad entre los seres humanos. Aunque, como en muchos casos, la historia sigue pisando nuestros pasos, recordándonos que el pasado permanece en nuestras memorias obstaculizando el camino y mostrándonos los errores cometidos en él, también está el presente que nos demuestra las metas que como humanidad hemos logrado y que nos obliga a preguntarnos: ¿Qué sería del mundo actual sin la participación activa de las mujeres?

*Presidenta de la Fundación Denise Bistre, IAP

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