Del 53 a 2012

La revolución de las mujeres en el mundose ha dado con la palabra y al amparode la legalidad.

La sociedad mexicana ha cambiado mucho en casi todo desde que, en 1953, las mujeres lograron que se reconocieran sus derechos políticos. Desde entonces, nada volvió a ser igual.

Una sociedad en la que a ellas (especialmente a las de las clases acomodadas) se les instalaba en un hogar con la buena intención (en el mejor de los casos) de protegerlas, pero que les impedía desarrollar sus capacidades. Una sociedad encantada con la ignorancia disfrazada de inocencia, en la que una mujer universitaria era un terrible peligro para la estabilidad familiar. Como dijo Rosario Castellanos, una “mujer que sabe latín, ni tiene marido ni tiene buen fin”.

Una época en la que las familias, como las retrató Carlos Fuentes en sus obras, eran un dechado de “buenas conciencias y buenos modales”. Se apegaban a las reglas del Manual de Carreño y todavía son añoradas en distintos rincones de esta Suave Patria, como la llamó Ramón López Velarde.

Hoy, los matrimonios jóvenes y sus ideas acerca de las familias y su unidad no descansan en la abnegación de las mujeres, y tanto una como otro están buscando nuevos arreglos para poder sostener esa unidad basada más en compartir responsabilidades, tanto del cuidado como de los quehaceres domésticos. Las hijas y los hijos han ganado en cuidado afectuoso, en seguridad y autoestima.

Hoy, las mujeres tienen ganas de desarrollarse de manera profesional y muchas metas más, pero, a diferencia de los cuentos de hadas, hoy no recurren a las hadas madrinas ni a brebajes mágicos,  sino que se esfuerzan en descifrar códigos y mensajes tutelados por maestras y maestros universitarios. Las mujeres están estudiando y especializándose en todas las ramas del saber humano.

Pasaron casi 30 años para que una mujer fuera electa gobernadora: Griselda Álvarez, en Colima, fue una mujer sobresaliente. Han pasado otros 30 años para que por primera vez en la legislatura federal haya más de 30 por ciento de diputadas y senadoras. Esto se logró gracias a la sentencia 12 mil 624 del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Pienso que este evento será un precedente importante que abonará en la consecución de otras causas enarboladas por las mexicanas, puesto que ahí estarán estas legisladoras para debatir, proponer y aprobar leyes y presupuestos, así como supervisar el desempeño del gobierno.

La revolución de las mujeres en el mundo se ha dado con la palabra y al amparo de la legalidad. Ese es el camino para mejorar la calidad de vida de todas y todos. Y sin duda, donde se han propiciado cambios en favor de las libertades y en condiciones de igualdad, el desarrollo del país será notable.

*Maestría en

politicas públicas,

Universidad de Chicago

Temas: