AMLO: en medio de la nada

El juez de Lubbock, en Texas, dijo que si Barack Obama envía ahí tropas de la ONU desatará la desobediencia social.

La expresión en medio de la nada (in the middle of nowhere) adquirió uso en la lengua española. No sé si sea un anglicismo, pero se considera que Lubbock, en el oeste de Texas, está en medio de la nada. Lubbock fue la ciudad que vio nacer a Buddy Holly, pionero del rock and roll. Holly influenció directamente nada menos que a los Beatles y a los Rolling Stones. Es considerado la celebridad más importante de Lubbock, al grado que la calle principal lleva su nombre, como también el centro cultural. El himno informal de Lubbock es aquella rola que cantábamos en los 60: That’ll Be the Day.

En Texas se mantiene la tradición de autoridades locales electas por el pueblo que ejercen una autoridad mayor que la que podría atribuirse a los funcionarios federales, con facultades más relevantes, pero cuya presencia pasa desapercibida. “Toda la política es local” no es tan sólo un lema de los descentralizadores, sino una realidad. Entre las autoridades locales se encuentra la figura del juez del condado. El juez del condado no solamente administra justicia, sino que tiene facultades administrativas y presupuestales en el condado que lo eligió. En muchas ocasiones su posición es más importante que la del alcalde. Se ocupa de revisar las licencias para la venta de cerveza y bebidas alcohólicas, el ingreso a los hospitales, los permisos de trabajo. Más relevante aún, es el encargado de convocar a elecciones locales, así como de convertirse en una especie de IFE local para organizar, preparar, vigilar y calificar las elecciones. Se trata de una figura central en la vida política de las comunidades texanas.

En Lubbock el juez del condado es también la cabeza de la defensa civil de la población. Con esa facultad determinó hace unos días que había que aumentar los impuestos para resolver los problemas de desasosiego social que ocurrirían con la eventual reelección del presidente Obama. Le anunció a la comunidad que el presidente de Estados Unidos va a enviar a Lubbock tropas de las Naciones Unidas para enfrentar los levantamientos sociales. Esto que, parecería una película de Sacha Baron Cohen (El Dictador) es lo que sucede en Lubbock.

El juez del condado dijo que Obama va a trasladar la soberanía de Estados Unidos a las Naciones Unidas; que cuando esto suceda vendrá el estallido social, la desobediencia civil, tal vez hasta la guerra civil. “Hay que tomar las armas y deshacernos del tipo (Obama). Cuando el Presidente envíe las tropas de las Naciones Unidas no las quiero en Lubbock. De tal manera que ahí estaré enfrente de los vehículos armados para decirles: ‘No pasarán, aquí no van a entrar. Ya le pregunté al sheriff y me va a respaldar’”.

Ton Head, el juez que imagina fuerzas de la ONU sofocando el estallido social y la desobediencia civil ha logrado (mala) fama internacional. Los pobladores de Lubbock, un próspero enclave del noroeste texano, están apenados por los desplantes de su juez. Lubbock, que tiene a la Universidad de Texas Tech, no solamente con un muy buen equipo de futbol americano, sino con uno de los mejores centros de investigación en salud de ese país, no entiende qué le pasó al juez. Uno de los cardiólogos mexicanos más destacados en Estados Unidos, Alejandro Pérez Verdía Gonzáles, que decidió hacer especialidades y posgrados en Lubbock, probablemente no entienda, como muchos de sus colegas médicos, qué pasa con el juez.

Si Alejandro regresara a México no entendería tampoco el sentido del estallido social y la desobediencia civil anunciados por López Obrador. Dos apreciaciones desequilibradas que no ayudan a resolver los problemas de Lubbock y mucho menos los de México. Sólo que en México nadie va a solicitar, como el juez Head considera que lo hará Obama, la ayuda de los cascos azules de la ONU para repeler el estallido social. Los dos están en la Luna o mejor en medio de la nada.

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