Informe sobre el desarrollo mundial 2012. Igualdad de género y desarrollo
Un proceso de crecimiento y desarrollo no entraña que se produzca automáticamente una mayor igualdad de género en todos los frentes. Parte del motivo está en que el aumento de los ingresos y la mejor prestación de servicios por el Estado sólo contribuyen a reducir las ...
Un proceso de crecimiento y desarrollo no entraña que se produzca automáticamente una mayor igualdad de género en todos los frentes. Parte del motivo está en que el aumento de los ingresos y la mejor prestación de servicios por el Estado sólo contribuyen a reducir las disparidades de género en ciertas esferas, e incluso en ellas las mejoras no llegan a todas las mujeres. En otros aspectos de la igualdad de género, como la segregación ocupacional y muchas manifestaciones de la capacidad de acción y decisión de las mujeres, el aumento de los ingresos y la mejor prestación de servicios son mucho menos eficaces a la hora de eliminar los condicionantes básicos de las disparidades de género persistentes, que a menudo son diversos y se refuerzan mutuamente.
Las nuevas fuerzas de la globalización pueden reducir muchas de esas disparidades. En primer lugar, la apertura del comercio y la difusión de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones han llevado consigo un aumento de los puestos de trabajo y mejores conexiones con los mercados para las mujeres, lo cual ha incrementado su acceso a las oportunidades económicas y ha contribuido a su autonomía económica. En segundo lugar, la urbanización y el mejor acceso a la información han permitido que muchos países en desarrollo conocieran cómo eran la vida y las costumbres en otras partes del mundo, incluido el papel de las mujeres, lo cual posiblemente ha afectado las actitudes y las conductas. En tercer lugar, los incentivos para la acción pública en favor de la igualdad de género son más fuertes que nunca porque, gracias al creciente acuerdo mundial sobre la importancia intrínseca del empoderamiento económico, social y político de las mujeres, la desigualdad de género perjudica la imagen internacional de un país. No obstante, este potencial que encierra la globalización no tendrá efecto sin una acción pública eficaz destinada a superar las disparidades de género que aún existen en cuanto a las dotaciones, la capacidad de acción y decisión y el acceso a las oportunidades económicas.
Así pues, ¿qué deberían hacer los gobiernos de los países en desarrollo para fomentar una mayor igualdad de género? ¿En qué aspectos de la desigualdad de género deberían concentrarse? ¿Deberían comenzar con intervenciones en los sectores de la educación y la salud o bien concentrarse en el acceso a las oportunidades económicas o la capacidad de acción y decisión? ¿Qué combinación de medidas de política deberían aplicar, y en qué secuencia? A primera vista, estas preguntas pueden parecer abrumadoras debido a la pluralidad de esferas prioritarias y al número de instrumentos de política disponibles. En el presente informe se muestra cómo un mejor análisis puede ayudar a reducir de varias maneras la complejidad de las opciones de política y del diseño de las intervenciones.
Las cuatro esferas de la máxima prioridad para la formulación de políticas son:
Reducir las disparidades de género en cuanto a las dotaciones que crean capital humano.
Superar las brechas de ingresos y de productividad entre mujeres y hombres.
Reducir las diferencias de género en lo relativo a hacer valer la propia opinión.
Limitar la reproducción de las desigualdades de género en el tiempo, ya sea recurriendo a las dotaciones, a las oportunidades económicas o a la capacidad de acción y decisión de las mujeres.
Después de determinar las causas subyacentes de la disparidad de género que es motivo de preocupación, el informe se basa en la experiencia obtenida con las intervenciones de política en una gran variedad de países para impartir orientación sobre intervenciones específicas que podrían arrojar buenos resultados en entornos distintos.
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