Siria, Irán y la catástrofe
Una agresión militar de EU y sus aliados a cualquiera de esos dos países, podría desencadenar un conflicto global.
La visión de los analistas que no comparten el libreto de la guerra propagandística y su secuela de presiones, amenazas y sanciones contra Siria a Irán, coincide en un punto clave: una agresión militar de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN a cualquiera de esos dos países, podría desencadenar un conflicto con dimensiones globales, que implicaría el riesgo de precipitar al mundo a una tercera guerra mundial, posiblemente la última, ya que se agudizaría el peligro de una confrontación nuclear.
Geidar Dzhemal, filósofo, escritor, poeta, activista político y social, y presidente del Consejo Islámico de Rusia, profundo conocedor de la realidad de países como Siria e Irán, ha comentado, en entrevista que se publica en el portal del Círculo Latinoamericano de Estudios Internacionales (CLAEI, www.claei.org.mx):
“La situación es análoga a cuando Hitler atacó a Polonia, después de que todos le perdonaran la invasión a Checoslovaquia; pero luego de Polonia, comprendieron que ya no se podía contemporizar y que había que declarar la guerra. Lo mismo ocurre ahora: si Estados Unidos, Europa e Israel desatan la guerra contra Irán, impulsarán a China y Rusia a formar un frente común para oponerse a Occidente.”
Desde la perspectiva del análisis económico y financiero, Dominique de Kevelioc de Bailleul, analista político de la empresa investigadora estadunidense Beacon Equity Research, escribió, a raíz de las declaraciones de la secretaria de Estado Hillary Clinton, luego de la reunión del grupo Amigos de Siria en París, el pasado julio:
“Una acción militar de Estados Unidos o de sus aliados contra Siria o Irán podría desencadenar una respuesta bélica de Rusia y China y provocar la mayor conflagración global desde la Segunda Guerra Mundial. Además, el conflicto sirio podría causar la destrucción del dólar.” Entre las consecuencias económicas directas de tal decisión, De Kevelioc de Bailleul señala un incremento exorbitante del precio del petróleo, que afectaría negativamente “el futuro del estándar del petrodólar estadunidense y la forma de vida en ese país”.
Paul Joseph Watson, reportero del noticiero Prison Planet —producido por la corporación multimedios de igual nombre, que encabeza Alex Jones, en Austin, Texas—, dio a conocer desde noviembre de 2011, que “los mismos terroristas de Al-Qaeda que combatieron contra los estadunidenses en Irak y ayudaron a la OTAN a derrocar a Muammar Gadhafi, están siendo trasladados a Siria para apoyar a los rebeldes en el derrocamiento de Bashar al-Assad”.
El primer objetivo de la estrategia occidental —apoyada y promovida por Israel— de dominio total de Oriente Medio y sus recursos naturales estratégicos, es por supuesto Siria, donde el gobierno laico de Al-Assad y su Partido Baath sigue contando con el apoyo de la gran mayoría del pueblo y de las minorías más importantes y representativas, como la cristiana ortodoxa, particularmente perseguida y vejada por los rebeldes. Las bandas armadas por Estados Unidos y la OTAN, con el apoyo de Arabia Saudita y los emiratos del golfo Pérsico, son de filiación fundamentalista islámica, lo cual hace prever una operación de limpieza étnica de tintes religiosos y consecuencias genocidas, en el caso de que logren tomar el poder. Siria sería desintegrada, somalizada, señala Dzhemal.
El intelectual y activista ruso esboza luego lo que ocurriría con Irán, que “no está acorralado: China lo apoya”. Hace tiempo que posee modernos misiles aire-tierra S-300, originalmente fabricados por Rusia, pero luego también por China. En diversos medios “se ha filtrado la versión de que la industria de defensa iraní ya fabrica una versión alternativa de los S-300, con licencia china”, apunta Dzhemal.
Irán posee asimismo otros medios de defensa. “Resulta que no sólo puede sembrar minas, sino bloquear el estrecho de Ormuz con misiles. Además tiene capacidad para la guerra radioelectrónica: hace poco logró hacer aterrizar un dron estadunidense de avanzada tecnología”, concluye el intelectual ruso.
La aventura hegemónica occidental en Oriente Medio, puede ser el preludio de una catástrofe para la humanidad.
