Una política con mujeres, pero de hombres
En la política hay muchas mujeres participando, eso ya lo sabemos. El problema es que no existe mucha equidad en el acceso a los cargos de elección popular o en los puestos de la alta burocracia. Esta situación ha sido objeto de muchos análisis que no veremos aquí. En ...
En la política hay muchas mujeres participando, eso ya lo sabemos. El problema es que no existe mucha equidad en el acceso a los cargos de elección popular o en los puestos de la alta burocracia. Esta situación ha sido objeto de muchos análisis que no veremos aquí.
En este espacio me interesa analizar las características del por qué es necesario que las mujeres nos gobiernen, que nos representen. En pleno siglo XXI la mujer debería tener todo a su favor. Tras años de lucha, hace ya varias décadas que se libró del encierro en el que suponía estar metida entre cuatro paredes y condenada a no poder ejercer otra profesión que no fuera la de esposa devota y ama de casa entregada.
La mujer es necesaria, pero tampoco puede asumir el papel del hombre. Cada uno, con sus características, logra un equilibrio en la sociedad. Pero este supuesto equilibrio no se ve reflejado en el bajo porcentaje de mujeres participando activamente en la política. A nivel mundial, tan sólo 25% de ellas se encuentra ocupando un rol político.
De los 194 países oficialmente reconocidos, no existen más de 15 mujeres desempeñándose como monarcas, presidentas o primeras ministras. De éstas, la mayoría se concentra en Europa y Sudamérica.
En América Latina podemos notar la participación de mujeres cada vez más a cargo de los distintos países: Michelle Bachelet, en Chile, que dejó su puesto en 2010, así como Laura Chinchilla, en Costa Rica; Cristina Fernández, en Argentina, y Dilma Russeff, en Brasil.
En México, del tiempo de Laureana Wright González (1847-1896), con sus “Violetas del Anáhuac”, y la demanda por el derecho al voto femenino, a la organización de algunas mujeres en la actualidad, se ha dado un gran avance pero aún no llega a ser equitativa la relación entre hombres y mujeres con respecto al acceso a los puestos de toma de decisiones.
Según la catedrática del ITESM, María Ileana García Gossío, desde el surgimiento de México hasta la fecha, sólo han existido seis gobernadoras. Cuatro por la vía de los votos y dos de manera interina; de ellas, cuatro han sido del PRI y dos del PRD: Griselda Álvarez (Colima), Beatriz Paredes (Tlaxcala), Dulce María Sauri (Yucatán), Rosario Robles (Ciudad de México), Amalia García (Zacatecas) e Ivonne Ortega (Yucatán). No se ha rebasado 25% de la presencia de mujeres en los órganos legislativos; existen hoy sólo dos ministras en la Suprema Corte de Justicia.
El respeto por la equidad y la presencia política de la mujer en México es un discurso que se dice de “dientes para afuera”. En un país donde 80% de la población se dice devota de una mujer —de la virgen madre de Jesús— no parece importar que el ícono realista de la femineidad se vea representado en el cargo más importante de política: la Presidencia de la República.
*Director de Gurú Político
Twitter: @GuruPolitico
