Siria: verdad bajo fuego

¿Quiénes proporcionan las versiones que circulan por el mundo? Unas elusivas y anónimas

El poderoso mecanismo de la propaganda y la desinformación mantiene su ofensiva inexorable contra Siria. Según los grandes consorcios mediáticos internacionales las fuerzas gubernamentales sirias combaten contra los rebeldes en las dos principales ciudades del país: Damasco y Alepo. ¿Quiénes les proporcionan las versiones que circulan por el mundo? Unas elusivas y anónimas “fuentes opositoras”. Cuando identifican algún personaje de ese ámbito, suele resultar que vive fuera de Siria.

Una ciudadana belga, residente en Damasco, entrevistada telefónicamente por la periodista Silvia Cattori, hizo algunos comentarios que contribuyen a equilibrar la perspectiva: “No, yo no tengo miedo. No les creo ni por un segundo a los que dicen que (el presidente) Bashar (al-Assad) ha perdido el control de la situación. Hay ciertamente agresiones de los terroristas. Sin embargo, la mayoría de los sirios apoya a Bashar”.

Los testimonios recabados de manera directa, por fuentes que eluden el tamiz propagandístico de las potencias occidentales, permiten obtener una visión más verídica de lo que en realidad ocurre: quienes protestan contra el gobierno con las armas en la mano, lejos de ser civiles pacíficos, actúan en su mayoría encuadrados dentro de milicias armadas y financiadas desde el exterior, con voluntarios yijadistas islámicos en sus filas.

Buena parte de la violencia, más allá de las manifestaciones legítimas de grupos ciudadanos en pos de una mayor apertura institucional del gobierno, es obra de mercenarios pagados por las potencias occidentales, Turquía, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes, entre otros, que se han infiltrado en el país al amparo de la agitación social que existió en un principio.

Conforme las evidencias de la intervención encubierta de Estados Unidos y la OTAN, como origen y motor de la violencia en Siria son cada vez más notorias y difíciles de ocultar. Una parte de la opinión pública internacional comienza a mostrarse más escéptica acerca de la cobertura de los grandes consorcios informativos y, en general, de los medios ostensiblemente ligados a los intereses occidentales. Las mentiras de la desinformación caen por su propio peso.

La ciudadana belga, que vive en Damasco y fue entrevistada por la periodista Cattori el fin de semana, abundó: “Todo está en calma. En algunos lugares hay enfrentamientos, pero en general, el país se encuentra tranquilo. He visto lo que informa en estos días la prensa internacional acerca de lo que sucede aquí. No es cierto. Difunden mentiras... Todo hace pensar que se trata de consignas diseñadas de antemano, con fines de propaganda por quienes pretenden obligar a Siria a cambiar por la fuerza”.

En el torbellino de la propaganda, la matanza de Houla, el 24 de mayo es un caso muy ilustrativo. La BBC y otros grandes medios fueron puestos en evidencia de una manera vergonzosa, por apresurarse a culpar de tal atrocidad al gobierno sirio, pues las evidencias que aparecieron lentamente, entre los escombros de la desinformación han demostrado que los culpables fueron los mercenarios respaldados por las potencias occidentales.

Las fuentes de información directa en Siria confirman que en las zonas de conflicto la población es aterrorizada por las bandas armadas por Estados Unidos y la OTAN, que actúan sin freno alguno en sus comunidades, secuestran, asesinan, expulsan a las familias de sus hogares y destruyen los comercios y las instalaciones empresariales.

Un informe de la Liga Árabe, nada sospechosa de parcialidad hacia el régimen de Bashar al-Assad, especificó: “En Homs, Idlib y Hama la misión de observación presenció actos de violencia cometidos contra las fuerzas gubernamentales y los civiles, que provocaron varias muertes y lesiones. Ejemplos de esos actos incluyen el bombardeo de un autobús civil, en el que murieron ocho personas y varias más quedaron lesionadas, entre ellas, mujeres y niños; y el bombardeo de un tren que transportaba diesel... Un oleoducto y algunos puentes también fueron bombardeados”.

Queda más claro que nunca que en tiempos de conflicto armado, la primera baja es la verdad.

Síguenos en Twitter @Excelsior_Mex

No te pierdas: Las más leídas

Y TODOS LOS ESPECIALES 

Temas: