El paso de estafeta y el camino de la paridad
Después de celebradas las elecciones el pasado 1 de julio, la participación política de las mujeres tiene nuevos rostros en el camino hacia la paridad. Se trata de la composición de la Cámara de Diputados y la de Senadores de la LXII Legislatura, en la que habrá más ...
Después de celebradas las elecciones el pasado 1 de julio, la participación política de las mujeres tiene nuevos rostros en el camino hacia la paridad. Se trata de la composición de la Cámara de Diputados y la de Senadores de la LXII Legislatura, en la que habrá más mujeres que en la que está por terminar. Los datos de los cómputos distritales señalan que en la Cámara de Diputados alrededor de 37% de escaños serán ocupados por mujeres, lo que constituye diez puntos porcentuales más respecto de 27% de diputadas de la LXI Legislatura. En la Cámara de Senadores, el número de mujeres electas para ese cargo alcanza aproximadamente 32% respecto de 23% que se consiguió en las elecciones federales de 2009. De acuerdo con la información del IFE, en su página “Género y Democracia”, en la Cámara de Diputados habrá 187 mujeres y en la de Senadores serán 42.
A partir de septiembre se dará el cambio de estafeta. A las mujeres que ocuparon las curules del Congreso, y no sólo a ellas, hay que reconocerles en verdad su trabajo de lograr este avance respecto a la igualdad de género, para que más mujeres hayan tenido la oportunidad de ser electas y conseguir una mayor integración de mujeres en la política.
Los datos, si bien son significativos, tras ellos están el esfuerzo colectivo, el trabajo sostenido y la responsabilidad de muchas mujeres y de hombres para lograr adelantos en la composición plural y diversa de las instituciones de representación política del país.
Para las mujeres que concluyen su periodo en el Congreso de la Unión y en todos los congresos locales donde habrá cambios, expresarles agradecimiento, y a las que llegan, justo es decirles, también, gracias por haber decidido participar políticamente en la contienda que concluyó.
La ruta es la que conocemos. Consiste en lograr cada vez más una mayor incorporación de mujeres en política y mejorar el camino de la paridad en la democracia, pues el desafío de la participación política de las mujeres tiene, entre sus objetivos, conseguir una representación política en la medida similar a la composición de la población mexicana. Esto es así porque aproximadamente somos la mitad de mujeres y la mitad de hombres, y entre ambos representan el total de las capacidades y de las inteligencias de nuestra sociedad.
Una de las maneras de hacer real el principio de igualdad es mejorar el sistema de cuotas en todas las entidades del país. Los poderes públicos están legitimados para remover los obstáculos que impiden la igualdad real por razones de género en la configuración de la representación. La oportunidad está a la vista, escuchar sus propuestas, continuar las labores y mantener el esfuerzo colectivo.
*Politóloga y consultora
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