Apoyo al pueblo sirio

Es el próximo blanco de la agresión de EU y sus aliados de la OTAN, en su incansable búsqueda de la hegemonía global.

El caso de Siria se mantiene en el horizonte de lo inmediato, aún cuando se acumulan otros temas de importancia prioritaria; es, al parecer, el próximo blanco de la agresión de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, en su incansable búsqueda de la hegemonía global, aun cuando el mundo avanza irremisiblemente hacia una multipolaridad efectiva.

Las organizaciones de la sociedad civil en todo el mundo llevan a cabo un puntual monitoreo de la situación real dentro de ese país, cuya difusión se ve obstaculizada por el peso, formidable y por momentos irresistibles; de la maquinaria mediática y propagandística al servicio de los intereses imperialistas.

La Coalición Unida Nacional Contra la Guerra (CUNCG) estadunidense, una red amplia y plural que se consolidó en mayo pasado, con motivo de la Contracumbre por la Paz y la Justicia Económica en Chicago, a la que asistieron organizaciones de todo el mundo, acaba de dar a conocer un comunicado que resume el punto de vista de los activistas por la paz, el desarme, el fin del militarismo y de la agresión imperial, así como la abolición de la OTAN y de las armas nucleares.

Considera la CUNCG que cada vez son más notorios los signos ominosos de una inminente guerra contra Siria. La OTAN, como se sabe y lo comenté en este mismo espacio, llevó a cabo una reunión especial con motivo del derribo de un avión de caza turco sobre territorio sirio. Turquía es miembro de la alianza. El gobierno de Estados Unidos proporciona armas y apoyo logístico a las milicias sirias que combaten contra el gobierno del presidente Bashar al-Assad. Los medios internacionales mantienen una campaña permanente con argumentos especiosos para justificar la intervención.

Ante esta realidad, es imperioso que la sociedad civil organizada en el mundo se oponga a cualquier tipo de intervención militar, económica, diplomática o encubierta, que tenga el objetivo de intervenir en los asuntos internos de Siria o de cualquier otro país. Las sanciones afectan al pueblo sirio, provocan escasez de alimentos, cortes en el suministro de la energía eléctrica e imposibilitan la distribución de bienes de consumo necesario.

Estados Unidos se ha involucrado directamente en la tarea de entrenar y armar a las milicias antigubernamentales y contribuye, por tanto, a la escalada de violencia, a la posibilidad de una guerra civil y de una intervención militar extranjera directa e indirecta y a la total desestabilización del país. La gente que más sufre las consecuencias es aquélla que no participa en los enfrentamientos armados.

La CUNCG subraya: “Vemos hoy en día los resultados de las guerras e invasiones humanitarias de Estados Unidos en Irak y Afganistán, donde el pueblo, particularmente las mujeres y los niños, están peor que antes, con millones de muertos, lesionados o desplazados; una infraestructura y una economía en ruinas y sin paz. Un país que lleva en sus manos un río de sangre iraquí y afgana, no tiene derecho a decir a otras naciones lo que deben hacer”.

El propósito de la intervención estadunidense y de la OTAN en Siria es asegurar el dominio y el control de una parte del mundo donde se encuentra la mayor parte de las reservas de petróleo, así como de obtener una ventaja estratégica para aislar adversarios como Rusia y China. “Estados Unidos no tiene interés en la democracia o el bienestar humanitario de los pueblos del mundo”, advierte la CUNCG; “particularmente en aquellas zonas donde prevalecen sus intereses económicos o estratégicos”.

Aún cuando las organizaciones de la sociedad civil pueden tener diversos puntos de vista sobre el sistema político sirio es imprescindible estar de acuerdo con que el gobierno de Estados Unidos carece de todo derecho a imponer su voluntad sobre otros países, en particular aquellos que fueron objeto de la colonización y la exploración del Occidente. “En todos los casos, debemos defender el derecho de las naciones a la autodeterminación, a decidir y a resolver sus conflictos internos sin injerencia extranjera”.

Más allá de la manipulación mediática y propagandística, el pueblo sirio merece apoyo y solidaridad.

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