Mujer: pieza para consolidar la democracia mexicana
“Igualdad” y “Equidad de Género” son términos escuchados en innumerables ocasiones, sin embargo, la participación de la mujer no ha logrado igualar la del género masculino en el campo académico, político y social, lo que da como resultado que el tema siga ...
“Igualdad” y “Equidad de Género” son términos escuchados en innumerables ocasiones, sin embargo, la participación de la mujer no ha logrado igualar la del género masculino en el campo académico, político y social, lo que da como resultado que el tema siga estando en el debate nacional y el interés público.
Es pertinente cuestionarnos si las leyes garantizan la participación de la mujer en los diversos ámbitos y particularmente en la política, y puedo afirmar que, si bien el derecho al voto significa un avance importante para el reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres, al día de hoy no se ha solidificado la democracia participativa.
Las reflexiones, los análisis e incluso las políticas públicas orientadas a la equidad de género resultan convincentes al escucharlas, no obstante, en la práctica nos revelan todo lo contrario, debido a que persisten en la cotidianeidad indicios de desigualdad, que a veces son imperceptibles por sí mismos pero también provocan un ambiente hostil que tiende a disimularse con discursos y leyes que funcionan para disfrazarlo y empañan la realidad.
Datos oficiales revelan al día de hoy que la participación de la mujer en la política es de tres por ciento en las gubernaturas, 3.4% alcaldesas y 23.2% son diputadas locales.
En el Congreso federal su participación no llega a 30% de representatividad, a pesar de la imposición de cuota de género.
No basta con establecer leyes que favorezcan la participación política de las mujeres mexicanas, sino que también existan mecanismos que la induzcan a hacerlo, además de sancionar a los partidos políticos o las instancias que no cumplan con este requerimiento.
Aunado a lo anterior sucede que, a pesar de la cuota de género, las mujeres siguen siendo marginadas en el ámbito político.
No se trata solamente de tener el derecho de votar y ser votadas, debe este hecho comprenderse en un sentido más profundo y no sólo pensarse en incluirlas en cargos de elección popular, sino de igual manera en todas las funciones públicas del país.
Resulta innegable que la época ha cambiado, las mujeres buscan tener papeles más protagónicos; hoy en día no es posible concebir al mundo sin la participación activa de las mujeres. Tomando en cuenta que más de la mitad de la población mundial está conformada por mujeres, entonces sería lógico que la influencia femenina debiera de manifestarse con mayor fuerza y presencia en la oferta electoral.
Logrado lo anterior, daría cabida a un mayor grado de legitimidad del sistema democrático y no a demagogia y simulaciones, hablando de una verdadera democracia, donde la totalidad de su población contara con los mismos derechos políticos.
Existen tareas pendientes desde las instancias gubernamentales y los partidos políticos a pesar de los alcances obtenidos en un proceso que ha sido largo al estar venciendo resistencias. Asimismo, quedan las que imputan a la sociedad, toda vez que, en la falta de educación para entender esa igualdad, quedan secuelas de nuestra memoria histórica donde tendremos que desmitificar estereotipos y verdades dadas, profundamente arraigadas en nuestra cultura mexicana.
* Cursando la licenciatura en ciencias políticas y gestión pública en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) en Guadalajara, Jalisco. Twitter: @AireeCorlop
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