Siria: la historia que no se cuenta
El ataque contra el país que dirige Basahar al-Assad ha sido cuidadosamente armado por Estados Unidos y sus aliados.
El caso contra Siria y su gobierno, presidido por Bashar al-Assad, ha sido cuidadosamente armado por Estados Unidos y sus aliados de Europa Occidental, de manera que, como en Libia, la opinión pública internacional condene a un gobierno supuestamente represor, dictatorial, que asesina despiadadamente a los ciudadanos inermes cuando se atreven a reclamar sus derechos fundamentales y su libertad.
La inquina de Washington y Bruselas hacia los regímenes árabes laicos de orientación socialista no es nueva. Posiblemente la mayor falta de Al-Assad sea gobernar con los postulados del Partido Baath (del Renacimiento) Árabe Socialista, que se convirtió en la némesis de las ambiciones imperiales, sobre todo de Washington y su asociado Israel, en Oriente Medio.
Conforme a un esquema similar al que se utilizó para derrocar y entregar a Libia en manos del fundamentalismo islámico, a cambio de concesiones relacionadas con los hidrocarburos y los recursos naturales estratégicos de ese país, la campaña contra Siria está llegando a momentos decisivos, pese a la, hasta ahora, firme decisión de Rusia de no permitir una agresión militar.
El 21 de este mes el diario The New York Times publicó una información que confirma lo que muchos sabíamos desde hace tiempo, gracias a fuentes independientes, muchas de ellas sirias y entre las más destacadas, de la comunidad cristiana: que el Occidente, encabezado por Estados Unidos, con el apoyo operativo de los regímenes títeres del golfo Pérsico, han armado a las bandas terroristas encuadradas en el supuesto Consejo Nacional de Siria y el Consejo Revolucionario de Homs.
Los más activos militantes de dichas bandas son los miembros de Hermanos Musulmanes, que de acuerdo con información validada, incluso por la agencia católica Fides, han desatado una brutal persecución contra los cristianos, en su mayoría leales al régimen baathista, el cual garantiza su libertad religiosa y los ha respetado escrupulosamente como lo reconocen las propias autoridades eclesiásticas.
Al tiempo que Estados Unidos y sus aliados arman a los terroristas; culpables en buena medida de las matanzas achacadas al gobierno sirio, sus voceros y los medios a su servicio reprochan al presidente Al-Assad que haya violado supuestamente el cese al fuego dispuesto por las Naciones Unidas y sea “incapaz” de proteger a la población civil.
Agentes de la CIA trabajan en el sur de Turquía para dirigir la entrega de fusiles automáticos, lanzagranadas, municiones y armas antitanques, entre otras, mediante una red de contrabandistas que se internan cotidianamente en territorio sirio, a los grupos controlados desde el exterior. Entre los países que contribuyen con fondos y apoyo logístico a la operación figuran Turquía, Arabia Saudita y Catar.
La organización de los Hermanos Musulmanes ha sido combatida en el mundo árabe para frenar la ola de su extremismo sectario, su violencia y su determinación de abatir a los regímenes laicos. Estados Unidos, que proclamó en 2001 una guerra global contra el terrorismo, resulta ser el principal facilitador de las organizaciones terroristas más extremistas y violentas del mundo.
La nómina incluye, además de los Hermanos Musulmanes, al Grupo Islámico de Combate de Libia, a los terroristas baluchis en Pakistán y a los Muyajidín-e-Khalk (MEK), combatientes de la guerra santa de Irán, enemigos del actual gobierno de ese país, responsables de atentados y asesinatos a lo largo de varias décadas.
Un avión militar turco que invadió el espacio aéreo sirio y fue derribado, parece el pretexto que esperaban Estados Unidos y la OTAN para actuar. Turquía pertenece a la alianza y ha invocado el artículo cuarto del Tratado de Washington, para abrir el camino de la agresión. El único obstáculo real en este camino es Rusia, que tiene una base naval militar en el puerto sirio de Tartus.
La OTAN, esa alianza criminal de los poderosos para someter al mundo, prepara un nuevo golpe. Hagamos votos porque esta vez haya contrapesos suficientes para contener la agresión.
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