Más mujeres para cambiar a este país
Sería sumamente benéfico que hubiera más mujeres ocupando mayores espacios en donde se decide nuestro futuro.
¿Tiene sentido que haya más mujeres en política o es simplemente una moda, sólo es lo políticamente correcto? Si hay más mujeres en el servicio público, ¿nos beneficiaríamos como sociedad o no habría diferencia alguna?
La respuesta es clara y contundente: sí, como sociedad y como país sería sumamente benéfico que hubiera más mujeres ocupando mayores espacios en donde se decide nuestro futuro. Y no sólo sería mejor para las propias mujeres; nos favorecería a todos.
Las mujeres tienden a privilegiar otro tipo de valores y otras formas de hacer las cosas, diferentes a los hombres. Normalmente prevalece el nosotros y no el yo; buscan la conciliación y llegar a acuerdos y no el enfrentamiento; actúan más en equipo, tarea fundamental en sociedades complejas como la nuestra; promueven modelos más participativos en lugar de los jerárquicos; y ponen un mayor énfasis en cuestiones que no siempre son visibles.
Sin duda, si las mujeres estuvieran al frente de la política de este país, toda la organización social sería diferente. Resultaría más fácil conciliar la vida laboral y profesional con la familiar, por ejemplo. Los horarios de nuestro día a día serían mucho más racionales. Los sistemas educativo, de salud e incluso laboral serían más amigables con las personas. La red de protección social sería mucho más amplia y generosa para todos, sin duda.
En el ámbito político estoy convencido de que buena parte de las reformas que tenemos pendientes —en algunos casos desde hace décadas— ya se hubieran resuelto y, sobre todo, el nivel de enfrentamiento y polarización de nuestra clase política sería mucho menor.
La experiencia comparada demuestra que allá donde hay más mujeres ocupando espacios de responsabilidad pública —legisladoras, secretarias de Estado, primeras ministras, etcétera—, como es el caso de Suecia, Islandia, Noruega o Finlandia, donde hay democracias de mayor calidad, más equidad de género (obviamente), son países en donde se privilegia a la niñez (ya que es el futuro de cualquier sociedad) y tienen altísimos niveles de desarrollo humano.
Y en México, ¿cómo estamos? Si vemos nuestro Congreso, hay 169 diputadas (33.8 por ciento del total) y 29 senadoras (22.7%). Las cifras muestran que no estamos tan mal, aunque todavía lejos de lo deseable. El mayor problema tiene que ver con los espacios que ocupan dichas legisladoras. Prácticamente están ausentes de donde realmente se decide lo importante, por ejemplo, las comisiones de Presupuesto, la de Puntos Constitucionales o de Gobernación.
No hay que olvidar las palabras de Michelle Bachelet, ex presidenta de Chile y actual directora de ONU-Mujeres: “Cuando una mujer entra en política, la mujer cambia; cuando muchas mujeres entran en política, cambia la política”.
Posdata: Y no, no es un comercial en favor de ninguna candidata en particular.
Profesor de la Facultad de Derecho, UNAM.
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