Globalizar la paz es posible

En la reunión de las potencias de la OTAN y sus satélites y lacayos pidieron la disolución de la otrora alianza atlántica

En Chicago, los representantes de la sociedad civil del mundo trabajamos a fondo, en serio, con visión de futuro. Frente a la cumbre de los poderosos, la reunión de las potencias integrantes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y sus satélites y lacayos, la Red Internacional No a la OTAN-No a la Guerra y la Red de Estados Unidos para un Futuro Libre de la OTAN, pidieron la disolución de la otrora alianza atlántica, convertida en ejército global, como un anacronismo que combate sus propias guerras y socava la seguridad de los pueblos del mundo.

“Ya no necesitamos a la OTAN, pero la OTAN sigue existiendo,” dijo Reiner Braun, presidente del Comité Coordinador Internacional (ICC por sus siglas en inglés) de la Red Internacional No a la OTAN-No a la Guerra, a la que pertenece en Círculo Latinoamericano de Estudios Internacionales (CLAEI) con sede en la ciudad de México.

“La OTAN gasta un billón de dólares por año; necesitamos ese dinero para crear empleos, para la salud, para la educación. Así que debemos vencerla. Para nosotros, es la mayor alianza militar del mundo, que va a la guerra, no sólo en Afganistán, sino también en Irak y en otros lugares del planeta. Y necesitamos soluciones pacíficas para los conflictos y alternativas a la guerra.”

Por mi parte, como presidente del CLAEI y miembro del ICC, subrayé: “La creciente presencia de Washington en América Latina sigue las directrices estratégicas de la OTAN, un pacto ofensivo, asesino y sin ley, que se reserva de manera unilateral el derecho de lanzar agresiones armadas en todo el mundo. “Se trata de una amenaza para la humanidad y América Latina es su vecina: los tres mil kilómetros de frontera entre México y Estados Unidos, es asimismo la frontera de América Latina con la OTAN.”

También la sociedad civil estadunidense se hizo escuchar: “Los líderes de la OTAN se reunieron para afinar los planes con el fin de continuar la guerra en Afganistán con menos tropas y reforzar la preparación para futuras guerras con el propósito de asegurar el control de los recursos naturales”, señaló Joseph Gerson del American Friends Service Committee (AFSC), organizador clave de la Contracumbre por la Paz y la Justicia Económica, que se llevó a cabo los días 18 y 19 de mayo y que atrajo a participantes de todo el mundo.

Gerson se refirió a la continua expansión de la OTAN hacia el este, hacia las fronteras de Rusia, estrategia que mantiene al mundo al borde de la catástrofe nuclear; y a la declaración de la capacidad operacional provisoria de un supuesto sistema de defensa antimisiles, que encona asimismo las tensiones con Moscú; lo mismo que las operaciones y la ampliación de membrecías de segundo nivel de la OTAN fuera del área del Atlántico Norte, en la región de Asia-Pacífico y en el sur global; así como a su continua reivindicación de las armas nucleares.

Michael Lynn, dirigente de Acción por la Paz en Chicago, agregó: “El tiempo de las guerras sin fin y del gasto militar excesivo e insostenible, junto con las medidas de austeridad que lo acompañan, que literalmente quitan la comida de la boca de los niños, ha terminado”.

“Mientras que los líderes de la OTAN parecen pensar que tienen derecho a una subvención sin límites del dinero de nuestros impuestos para continuar sus guerras y crear sistemas de armas inútiles, nosotros nos reunimos con los veteranos que enarbolan una poderosa declaración antiguerra; con las enfermeras que exigen políticas económicas justas para 99%; y con los activistas de Chicago que trabajan para prevenir el cierre de las clínicas comunitarias de salud mental,” afirmó por su parte Mary Zerkel, de la representación de la AFSC en Chicago.

Fue un hecho inédito que las principales organizaciones por la paz y el desarme en Estados Unidos dejaran atrás sus diferencias y participaran en la contracumbre y en el mitin y la manifestación posteriores; como lo fue que se lograra una acción conjunta, solidaria y armoniosa con la sociedad civil europea, latinoamericana, asiática, del Oriente Medio. Globalizar la paz es posible.

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