¿Más matrimonios, menos divorcios?

Barack Obama se declaró a favor del enlace entre gays y Romney en contra.

Mientras en México los candidatos a la Presidencia no aclaran qué proponen para resolver los dos grandes problemas que aquejan al país: inseguridad y pobreza, en Estados Unidos entraron ya en una fase de definiciones sobre cuestiones específicas. Por lo pronto, surgió ya la confrontación abierta entre Obama y Romney sobre el homosexualismo. El Presidente se declaró a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo, mientras el virtual candidato republicano, en contra. Romney dijo que, de ganar, impulsaría una enmienda constitucional para prohibir el matrimonio entre homosexuales y lesbianas.

Obama había evadido la palabra matrimonio por la carga histórica y emocional de la institución nupcial. Pensó que bastaba con decir uniones civiles que garantizaran derechos. No obstante una indiscreción del vicepresidente Biden lo obligó a manifestarse a favor del ssm (same sex marriage). Es probable que, por ello, Biden pierda su boleto para ir en la fórmula como vicepresidente.

La indiscreción del vicepresidente motivó su arrepentimiento y disculpa pública al Presidente. Éste apechugó: “Joe habló con el corazón”, declaró Obama. Sólo que la política no es telenovela ni revista del sentimiento. El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, o la secretaria de Estado, Hillary Clinton, pudieran sustituir a Biden en la vicepresidencia.

En México, Quadri estuvo a favor del matrimonio entre homosexuales, mientras López Obrador, a pesar de su república amorosa, se reservó su opinión. Josefina Vázquez Mota, fiel, cayó en galimatías propios de su confusión existencial. Dijo que trabajará en defensa de la familia. Que está en contra de las bodas gay, pero respeta a los homosexuales. No es claro cómo respetarlos si les niega un derecho fundamental, como la libertad sexual y los derechos inherentes.

En este tema, Enrique Peña Nieto acertó. Señaló que el asunto corresponde a cada uno de los congresos estatales.

En EU la mayoría de los estados prohíben el matrimonio entre parejas del mismo sexo. A partir de 2004, estos matrimonios se han legalizado en ocho estados: Massachusetts, Connecticut, Iowa, Vermont, New Hampshire, Nueva York, Washington, Maryland y en el Distrito de Columbia (DC). Otros 31 estados han modificado sus constituciones prohibiéndolo. Interesante que la tasa de divorcios de Massachusetts sea la más baja de Estados Unidos. Se redujo 21% entre 2003 y 2008. Sería interesante conocer estadísticas en el Distrito Federal, la única entidad que ha dado este paso. Entre más bodas gay, menos divorcios.

Los números indican que la declaración de Obama no afectará la intención de voto. Lo que hizo fue poner a la Presidencia atrás de un tema que divide a Estados Unidos. Obama compromete un asunto que corresponde constitucionalmente a los estados y socialmente a toda la comunidad.

¿Quiénes a favor y quiénes en contra? En Estados Unidos (es probable que México siga este patrón) los jóvenes, por su naturaleza más alivianada y liberal, apoyan el matrimonio entre homosexuales y lesbianas, los viejos, por el contrario, lo consideran aberrante. Las personas con estudios universitarios lo apoyan, mientras a la clase trabajadora le parece indeseable. Los enemigos son los evangelistas, proverbialmente republicanos, mientras que los negros que se oponen al matrimonio entre homosexuales no dejarán de votar por Obama por esta razón. Los latinos, generalmente conservadores, no modificarán su intención de voto a favor de los demócratas. Los estados que no tienen color partidista serán quienes determinen si esta cuestión afectará el resultado electoral. Los estados republicanos votarán por Romney, independientemente del tema gay, lo mismo harán por Obama los estados demócratas.

La perversión política ha llevado a considerar que lo único importante en las campañas es ganar. Se olvida que el destino de un país y de su comunidad está en juego cuando viene un cambio. Puede ser que tanto en México como en Estados Unidos este asunto sea irrelevante electoralmente. Sin embargo, divide a las comunidades y violenta la igualdad de derechos de las personas.

La institución matrimonial existe desde la Biblia como la unión de un hombre y una mujer. Si las sociedades evolucionan, las instituciones que las enmarcan deberían acompañar tal cambio. Decir que se trata de uniones civiles podría ser meramente un eufemismo para decir matrimonio, pero lo que implica es la afirmación de que hay ciudadanos de primera que se pueden casar por tener sexos opuestos y ciudadanos de segunda que tienen el mismo sexo, sin los mismos derechos de las personas consideradas “normales”. Tal vez no sea relevante en una elección, pero habría que preguntar si esa debe ser la línea de la nueva moral, la que deje atrás los prejuicios. Votaremos y veremos.

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