Rusia opta por la paz

El panorama que enfrenta la humanidad, ante la amenaza de la que he denominado guerra del fin del mundo, es sombrío.

El domingo 5 de febrero, en ocasión del primer aniversario de la entrada en vigor del nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START, por sus siglas en inglés), 85 personalidades, incluidos cuatro premios Nobel; y organizaciones no gubernamentales, incluso una también laureada con el Nobel, dirigieron una carta abierta a los presidentes de Estados Unidos y Rusia, Barack Obama y Dimitri Medvedev, así como al Senado estadunidense y la Duma (asamblea parlamentaria) rusa y a otros responsables de la toma de decisiones políticas, con un llamado a no permitir que los planes de Washington y la OTAN para imponer la defensa antimisiles, impida avanzar hacia el desarme y la abolición de las armas nucleares.

El panorama que enfrenta la humanidad, ante la amenaza de la que he denominado guerra del fin del mundo, es bastante sombrío. Suele suceder, como sabemos, que lo urgente nos impide atender lo importante; y perdemos de vista, casi en todo el mundo, que la destrucción final, el holocausto nuclear, no es algo que aliente sólo en la imaginación de algunos obsesos.

La carta de referencia fue escrita por David Krieger, presidente de la Fundación para la Paz en la Era Nuclear (FPEN); Steven Starr, de Médicos por la Responsabilidad Social; el ex coronel de las fuerzas soviéticas de misiles, Valery Yarynich; el copresidente de Médicos Internacionales por la Prevención de la Guerra Nuclear, Sergei Kolesnikov; y John Hallam, de Gente por el Desarme Nuclear.

En febrero, en estas páginas, escribí que los firmantes de la carta abierta, entre quienes figura este columnista como representante latinoamericano, en mi calidad de presidente del Círculo Latinoamericano de Estudios Internacionales (CLAEI), consideramos que el primer aniversario del nuevo START no debería ser el último. Por el contrario, es importante que se consolide como la plataforma para avanzar rápidamente hacia la desaparición de las armas nucleares en el mundo.

La humanidad ha enfrentado una decepción tras otra, cuando los gobiernos y los gobernantes prometen acciones para alcanzar metas de auténtica trascendencia, de verdadero altruismo; y optan en los hechos por seguir los caminos del poder. Esto, por ejemplo, sucedió con Obama, quien cuando era candidato, como se sabe y debe recordarse, ofreció un compromiso concreto con el desarme nuclear, dentro de plazos y modalidades muy específicos. Una vez instalado en la Casa Blanca, reivindicó la política belicista, de expansionismo hegemónico, de sus antecesores republicanos.

David Krieger me informa que la carta del 5 de febrero tuvo al menos una respuesta positiva e importante, la única hasta ahora: del gobierno de la Federación Rusa. El ministro de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov, le escribió a David en marzo y le comentó que hay coincidencia entre las ideas expresadas en la carta y el enfoque fundamental de Rusia. “Compartimos plenamente la visión de que el hecho de que la OTAN se rehúse a incluir a Rusia en una defensa de misiles conjunta, es una evidencia de que no está preparada para tratar a nuestro país como un socio igualitario”.

Considera Lavrov que tal actitud resulta “particularmente alarmante frente al telón de fondo de la ampliación de la OTAN y la intención de adjudicarle funciones militares globales. Es inevitable estar de acuerdo con la percepción de que el despliegue del sistema de defensa de misiles en las fronteras de Rusia, así como la ampliación de sus capacidades, incrementan las posibilidades de que un conflicto armado convencional, pueda convertirse rápidamente en una guerra nuclear”.

Moscú tiene plena razón al preocuparse por el hecho de que la OTAN parece empeñada en cercar a Rusia con armas de destrucción masiva. Sin embargo, Lavrov reitera que su gobierno sigue siendo un opositor comprometido de cualquier confrontación militar. Esto no se debe, como algunos despistados podrían suponer, a falta de capacidad de respuesta: Rusia sigue siendo el único país capaz de hacer desaparecer a Estados Unidos de la faz de la Tierra. Lo bueno es que apuesta por la paz… mientras no le hagan cambiar de actitud.

Temas: