Pueblos en diálogo

La Cumbre de los Pueblos se propone enlazar alternativas y ejercer un contrapeso frente a la VI Cumbre de las Américas.

Hay que hablar. Es preciso intercambiar opiniones, debatir: el diálogo implica pluralismo, diversidad de enfoques, incluso confrontación de ideas, pero siempre con el propósito de acordar, consensar, construir. En el continente americano enfrentamos temas y problemas de diversa magnitud, dentro de los cuales ocupan lugares prioritarios las relaciones hemisféricas, tanto dentro del ámbito latinoamericano y caribeño, como con las naciones industrializadas de América del Norte; y el papel de Estados Unidos en el continente.

Para abordar esa agenda, se reunirá, del 12 al 14 de abril, en Cartagena de Indias, Colombia, la Cumbre de los Pueblos, que se propone enlazar alternativas y ejercer un contrapeso frente a la VI Cumbre de las Américas, auspiciada por la Organización de Estados Americanos (OEA) y el gobierno de Washington; y que no acaba de ser una cita verdaderamente hemisférica, ante la obcecación estadunidense de excluir a Cuba.

En la Cumbre de los Pueblos estará presente más de un millar de organizaciones sociales y representantes de sectores políticos progresistas de todo el continente, que exigirán a los 34 gobiernos convocados a la Cumbre de las Américas, su atención para los temas cruciales de la realidad política y socioeconómica del hemisferio.

Se trata de generar un amplio espacio de discusión de los problemas fundamentales en el ámbito continental, “como la política guerrerista del gobierno de Washington; los impactos negativos de los tratados de libre comercio en las economías de buena parte de los países de la región; la crisis del modelo neoliberal; el auge del extractivismo; la promoción indiscriminada de la inversión extranjera; la amenaza a la soberanía alimentaria; el bloqueo económico estadunidense a Cuba; el fin de la militarización con el pretexto de la guerra contra las drogas y su remplazo por una política integral, multilateral y con énfasis en las medidas de salud pública”, explica Enrique Daza, vocero de la organización de la Cumbre de los Pueblos.

Daza, secretario de la Alianza Social Continental (ASC), hace énfasis en que esta cumbre es, efectivamente, de los pueblos, de los sectores sociales y populares de las Américas y nada tiene que ver con la de la sociedad civil organizada por el gobierno colombiano del presidente Juan Manuel Santos y auspiciada por la OEA, cuya temática está relacionada directamente con la VI Cumbre presidencial.

En la cumbre oficial, convocada con el título “Conectando las Américas: Socios para la Prosperidad”, se abordarán aspectos relacionados con la infraestructura física del continente, la conectividad y aquellos temas que no generan fricciones ni enfrentamientos, como la lucha contra la pobreza, entre otros.

A su vez, la Cumbre de los Pueblos se enfocará al análisis de las causas de la injusticia y la desigualdad en la región y la consecuente irrupción de la resistencia social frente a la imposición de las políticas neoliberales.

Para enriquecer la discusión, la organización de la Cumbre de los Pueblos ha invitado a los gobiernos progresistas de América Latina, para que expongan sus experiencias políticas y el proceso de reformas que vienen impulsando en sus países.

La Cumbre de los Pueblos deliberará por espacio de dos días en sesiones organizadas por sectores y con temáticas definidas, al cabo de las cuales se realizará una asamblea general, y culminará con una gran movilización por las principales calles de Cartagena de Indias.

Las demandas fundamentales de la sociedad civil latinoamericana y caribeña, son la desmilitarización del continente: la eliminación de las bases militares, la cancelación de ejercicios militares conjuntos, el fin de la Escuela de las Américas y el cese del patrullaje de la IV Flota estadunidense; el cese definitivo de la militarización con el pretexto de la guerra contra las drogas, causa de miles de muertes cada año, especialmente en México, Centroamérica y Colombia; y su remplazo por una política integral, multilateral y con énfasis en las medidas de desarrollo social y seguridad humana.

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