Cien días de alzar la voz

Inicia un movimiento internacional de cuenta regresiva hacia las negociaciones del Tratado sobre Comercio de Armas.

El lunes pasado, 26 de marzo, se iniciaron los Cien días de alzar la voz, un movimiento internacional de cuenta regresiva hacia las negociaciones del Tratado sobre Comercio de Armas (TCA), que se llevarán a cabo en las Naciones Unidas del 2 al 27 julio de 2012. La iniciativa es parte de la campaña “Alza tu voz: ¡armas bajo control ya!”, auspiciada y promovida por la coalición Armas Bajo Control, a la que pertenece en México el Círculo Latinoamericano de Estudios Internacionales (CLAEI).

Los integrantes y asociados de Armas Bajo Control se han manifestado por múltiples medios durante varios años, en diversas partes del mundo, en favor de un TCA sólido y eficaz. A menos de cuatro meses de que se inicien las negociaciones, la sociedad civil internacional tiene una última oportunidad para asegurarse de que los gobiernos escuchen el clamor global, cada vez más amplio y fuerte, en favor de un TCA humanitario y eficaz.

Cada día mueren en el mundo unas dos mil personas, como consecuencia de la violencia armada. Uno de cada diez seres humanos, posee un arma. Dos de cada tres muertes por la violencia armada se registran en países oficialmente en paz. Las cifras de las muertes innecesarias, atentatorias, atroces, deben ser reducidas y eliminadas.

Para ello, se requiere con urgencia un tratado que cuente con un efectivo apoyo gubernamental y de los organismos internacionales, para impedir que el comercio inescrupuloso y a fin de cuentas criminal de las armas, encone la pobreza, los conflictos y las violaciones a los derechos humanos.

Debe ser un tratado bien estructurado, sin imprecisiones ni vacíos legales. Riguroso en cuanto a las sanciones que establezca, dotando para ello con los instrumentos idóneos a los organismos encargados de aplicarlo y vigilar su observancia. Y debe incluir los siguientes aspectos:

Exigir la rendición de cuentas a los gobiernos.

Estar sólidamente basado en las obligaciones legales y demás responsabilidades de los Estados.

Los Estados no deben permitir el comercio de armas cuando exista un riesgo evidente de que puedan ser desviadas a poseedores no legítimos; utilizadas para cometer violaciones graves a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario; realizar actos de genocidio o crímenes de lesa humanidad; llevar a cabo atentados terroristas; promover y apoyar patrones de violencia de género, crímenes violentos o delincuencia organizada; actuar en detrimento de la seguridad regional; erosionar avances en la reducción de la pobreza o el desarrollo socioeconómico; o sustentar prácticas corruptas.

El tratado debe ser exhaustivo y abarcar todo tipo de armas, incluidas las militares convencionales, de seguridad y de las fuerzas policiales, así como equipamiento y municiones, componentes, conocimientos técnicos y medios de producción.

Debe incluir las transacciones de todo tipo: importaciones, exportaciones, reexportaciones, transferencias temporales y transbordos, en operaciones tanto entre Estados como comerciales, así como transferencias de tecnología, préstamos, donaciones y ayudas; operaciones de corretaje realizadas por comerciantes o intermediarios, operaciones de asistencia técnica, formación, transporte, almacenamiento, financiación y seguridad.

El tratado debe ser aplicable y legalmente exigible, con directrices claras al respecto.

Debe garantizar la transparencia, con informes anuales exhaustivos.

Debe incluir mecanismos eficaces para verificar su cumplimiento.

Debe garantizar la rendición de cuentas, con disposiciones respecto a las adjudicaciones, resolución de disputas y sanciones.

Debe incluir un marco integral de colaboración y asistencia a nivel internacional.

La campaña de los Cien días de alzar la voz, busca crear conciencia, unificar voluntades, coordinar acciones, posibilitar que las voces ciudadanas, las voces de la sociedad civil, sean efectivamente tomadas en cuenta por los gobiernos y por los organismos internacionales.

Los tiempos de empoderar a la ciudadanía llegaron para quedarse. Nada más, pero nada menos.

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