La justicia, el beisbol y López Obrador

Entre los candidatos a la Presidencia, el único que ha mostrado interés por el deporte es Andrés Manuel.

El interés por el caso Cassez mostró lo complicado de la lógica jurídica. Para los desconocedores del lenguaje técnico, la argumentación de los ministros de la Suprema Corte pareció burocracia incomprensible de abogados.

Se puede estar a favor o en contra de un argumento, tener una opinión previa del resultado esperado o aceptar o desecharlo por simpatía o filiación, pero la magia de la argumentación puede confundir de tal manera que al escuchar dos posiciones diametralmente opuestas se puede creer estar de acuerdo con ambas.

En París, la madre de Cassez atacó al presidente Calderón por el desechamiento del proyecto, mientras el padre de la secuestradora en México, celebraba jubiloso la declaración de la violación a sus garantías y derechos. Cada quien escuchó un argumento distinto.

El derecho no es tan sencillo como ganar o perder. Es, como todo lo social, inexacto e imprevisible. Los filósofos del derecho se ocupan de lo que mueve al andamiaje normativo de una sociedad. Su función es buscar los valores que enmarcan las disposiciones y procuran organizar sistemas normativos. Buscar dónde anda la justicia.

Uno de los filósofos del derecho más importantes de Estados Unidos es John Rawls. Sus trabajos son citados por la Suprema Corte de ese país. Uno de sus libros —Teoría de la Justicia— es un clásico de la filosofía política, base para el trabajo de abogados, jueces, economistas, politólogos, sociólogos y teólogos en el mundo.

Lo que no es muy conocido es su afición por el beisbol. Se ha dicho que llegó a jugar profesionalmente, pero la información es dudosa. Lo cierto es que no fue tan buen pelotero como filósofo de la teoría política. Lo cierto, además, es que tuvo tiempo para pensar en la justicia y para llegar a la conclusión de que el deporte que mejor despliega el valor justicia es precisamente el beisbol.

En una carta dirigida a Owen Fiss, profesor de la Escuela de Derecho de Yale, refiere las razones por la cuáles el beis es el mejor deporte, el más apegado a la justicia:

Las reglas del juego están siempre en equilibrio. Las dimensiones del diamante son exactas. La distancia entre las bases, el trecho del montículo al home o la ubicación de los jardineros facilita diseñar estrategias previas a la jugada. El beisbol es el único deporte en que no existe ventaja en razón de estatura, fuerza corporal o peso. Ni los más altos (basquetbol), ni los más fuertes o veloces (futbol americano) son los mejores. Un juego de habilidades, inteligencia y serenidad.

Es un deporte en que se utilizan todos las partes del cuerpo y no como sucede en el futbol, en que sólo los porteros pueden utilizar brazos y manos.

En el beis los brazos sirven para lanzar, hacer swing con el bat o atrapar la bola, y las piernas sirven para correr, no para patear al adversario, como sucede en el futbol. Las habilidades del pitcher, su velocidad, la capacidad para imprimir efectos a la bola y producir curvas o cambios de velocidad, y su control para situar la bola en el lugar donde no pueda ser alcanzada por el bateador, pero en la zona de strike, lo hacen un deleite para los participantes y espectadores.

Héctor Barnetche, uno de los mejores bateadores mexicanos de todos los tiempos, magnífico golfista, afirmaba que batear es la prueba más difícil en cualquier deporte. Quien acierta una vez en tres oportunidades tendrá un promedio de .333, que lo sitúa entre la élite de bateadores. Un golfista, un tenista o un futbolista que falle dos de cada tres oportunidades no sirve ni para un juego llanero.

El beisbol es un juego en que las jugadas no admiten subterfugios ni engaños. En el futbol o en el basquetbal se engaña al árbitro, se dan golpes escondidos o simulados, se hace tongo. Eso no sucede en un juego abierto, limpio como el beis. Además es el único juego, junto con el tenis, en que no es el reloj el que marca el final de un partido. El juego no se acaba hasta que se acaba y para ello se requiere cubrir la ruta de nueve entradas o más. No hay límite de tiempo y eso hace que el juego no se preste a las jugadas defensivas que hacen del futbol un juego en que lo único importante es ganar a como dé lugar, aun cuando pueda estropearse el espectáculo.

El beis es un juego en que las anotaciones no se hacen con la bola, sino que entran en juego otros factores, lo que exige del juego una estrategia parecida al ajedrez. Es un juego que concluye con el último out, lo que da la posibilidad de que el equipo que vaya perdiendo pueda cambiar el resultado en una jugada.

Entre los candidatos a la Presidencia el único que ha mostrado interés por el deporte es Andrés Manuel López Obrador. Por los videos que circulan es beisbolista, como lo ha declarado. Sus asesores han fallado al permitirle utilizar la camiseta beisbolista con el número tres, lo que indicaría subliminalmente el tercer lugar que ocupa en las encuestas. No obstante el número de su camiseta, es el único que ha hecho un compromiso efectivo con el deporte y en particular con algo que nos acerca tanto a la justicia como el beisbol. Propuesta plausible, aun cuando todo indica que en el juego del primero de julio lo van a ponchar sin tirarle. Sin embargo, para consistencia con la veleidosa justicia esperemos el último out.ww

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