Abolir la guerra, ganar la vida

Las armas, nucleares o ligeras, largas o pequeñas, matana la gente, aun cuando no sean disparadas.

No existe evidencia alguna de que como consecuencia del armamentismo de las últimas seis décadas, el mundo sea un lugar más seguro. Al contrario. En un sentido amplio, los movimientos por la paz han logrado alertar al respecto a los pueblos; pero no existen estrategias que debiliten el militarismo en todas sus manifestaciones. Las armas, nucleares o ligeras, largas o pequeñas, matan a la gente, aun cuando no sean disparadas.

Se requiere un nuevo tipo de discusión acerca de lo que podrían ser la defensa, la seguridad y la paz. Hay que discutir el hecho de que la guerra sicológica de los promotores del armamentismo, está enfocada hacia miles de millones de seres humanos, para infundirles un temor enfermizo ante la realidad del mundo y volverlos, por tanto, receptivos a la creación de nuevos, mortíferos y costosos arsenales de guerra.

La llamada seguridad de hoy, es la mayor amenaza para todos nosotros, para “nosotros, los pueblos...” Mañana, en el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, de acrisolado prestigio y reconocida solvencia, tendrá lugar un seminario-reunión de trabajo, con el tema de “Nuevas tendencias en el desarme: ampliando nuestra visión”. Participarán expertas y expertos de la sociedad civil, bajo los auspicios del propio Instituto y de la Global Action to Prevent War (GAPW).

Discutir las opciones y posibilidades del desarme, convencional y nuclear; así como las perversiones inherentes a los presupuestos militares, constituye un paso importante en la dirección adecuada. Pero las metas son más amplias y ambiciosas, sin duda. Por ejemplo, abolir la guerra como una institución socialmente aceptada, tal y como fueron abolidas la esclavitud, el genocidio, la discriminación. Garantizar la supervivencia, la seguridad y la salvaguarda de las naciones, sin provocar una carrera armamentista y sin amenazar a otras sociedades.

Para ello, es preciso enfrentar los conflictos y alcanzar la paz con medios pacíficos, asegurar permanentemente la existencia de la Tierra y del género humano, sin ponerlos jamás en peligro; y preservar el pluralismo en todos los aspectos de la convivencia humana, la unidad en la diversidad y el respeto a la vida.

En 2004, el Círculo Latinoamericano de Estudios Internacionales (CLAEI), con sede en la Ciudad de México, planteó ante las Naciones Unidas, en Nueva York, algunas propuestas de acción que podrían y deberían ser llevadas a cabo simultáneamente; como llegar a un consenso internacional sobre un acuerdo regional para transformar al Oriente Medio en una Zona Libre de Armas de Destrucción Masiva.

Durante muchos años, Israel ha tenido armas nucleares. Se siente a salvo de reclamaciones, exigencias, condenas, porque Estados Unidos y otras potencias occidentales lo defienden incondicionalmente. No es justificable, en ningún sentido, que la presión se ejerza exclusivamente para el desarme de algunos países, mientras a otros se les permite producir y disponer de armas de destrucción masiva.

Además, asegurar un compromiso efectivo e inmediato de las potencias nucleares, para que reduzcan significativamente sus arsenales. De acuerdo con el artículo 26 de la Carta de las Naciones Unidas, los países miembros del Consejo de Seguridad tienen la responsabilidad de diseñar planes para el establecimiento de un sistema de regulación de armas, con el mínimo de recursos económicos y humanos canalizado hacia la producción y/o adquisición de armamento.

Estados Unidos y Rusia deberían aceptar la eliminación en el corto plazo de la gran mayoría de sus arsenales (más de 18 mil cabezas nucleares), e ir más allá de lo acordado en el Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (o Nuevo START, por sus iniciales en inglés), que entró en vigor hace un año, el 5 de febrero de 2011.

El resto de los integrantes del Consejo de Seguridad (Reino Unido, China y Francia) podría asimismo comprometerse a una reducción significativa de su capacidad actual (más de 900 cabezas nucleares). Finalmente, India y Pakistán podrían acordar la eliminación total de su arsenal, para no destruirse mutuamente ni desviar recursos urgentemente necesarios para su desarrollo.

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