De peinados y campañas

Hacen falta las ideas, porque los problemas acumulados no se resuelven con la imagen, así sea la de la Virgen María.

¿Qué quieren los electores: imagen o propuestas?

Las campañas políticas a la Presidencia, tanto en México como en Estados Unidos, tienen como hilo conductor la trivialidad, las ocurrencias del día y la ausencia de ideas y propuestas. En Estados Unidos, los republicanos buscan en sus primarias a quien pueda derrotar a Obama. Esta fue la estrategia panista, envuelta en ropaje democrático, al nominar a la señora Vázquez Mota como candidata. Ni Creel, ni Cordero tenían las credenciales para enfrentarse a López Obrador y a Peña Nieto. Creen que su candidato podrá hacerlo a partir de que es mujer. Como si el género jugara un papel electoral definitivo. “Voy a ser la primera Presidenta de México”, declaró al ser nominada la panista.

Habría que recordarle a la candidata lo que circula por la red atribuido a Vicente Molina, el magnífico escritor español: “En español existen los participios activos como derivados verbales: Como por ejemplo, el participio activo del verbo atacar, es atacante; el de sufrir, es sufriente; el de cantar, es cantante; el de existir, existente; etc.

¿ Cuál es el participio activo del verbo ser?: El participio activo del verbo ser, es ‘ente’. El que es, es el ente. Tiene entidad. Por esta razón, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se le agrega la terminación ‘ente’. Por lo tanto, a la persona que preside, se le dice presidente, no presidenta, independientemente de su género”.

En Estados Unidos después de conocer que Romney va adelante en las encuestas, la noticia que ha acaparado el interés nacional es el peinado de Callista (así se llama), la esposa de Newt Gingrich. Casi 20 años más joven que el aspirante republicano, Callista es su tercera esposa. Andaba con ella cuando todavía casado criticaba a Clinton por su affaire con Monica Lewinsky. A pesar de los problemas que vive ese país por el creciente desempleo y las hipotecas impagables, o tal vez por ello mismo, el interés está concentrado en saber cómo es que ella pueda mostrar un peinado tan perfecto, inamovible, imperturbable, con un invariable color platino pálido. Se dice que el color es para hacerla ver no tan joven junto a su ya nada joven marido aspirante a Presidente. Lo que intriga a millones es que nada afecta, nada mueve, ni conmueve el peinado de Callista.

En los salones de belleza miles piden un“Callista” y alguien asegura que su peinado se mantiene siempre igual, como si fuera casco para andar en bicicleta de montaña, gracias al spray de pelo: Kenra Volume Spray 25 (“El único que realmente funciona”). El peinado de Callista tiene ya su propia página en Facebook. El peinado ha sido motivo hasta de reflexiones académicas. Como lo refiere The New York Times del domingo, el profesor inglés Stan Pattern, de la Universidad de Carolina del Norte, declaró que adora el pelo de Callista: “Es el único objeto inamovible en un mundo de cambios vertiginosos”.

Adicionalmente, el peinado de la esposa de Gingrich no es algo tan caro e inaccesible para la mayoría de los votantes republicanos. Mientras John Edwards, el derrotado candidato demócrata a la vicepresidencia en 2004, gastaba 400 dólares por un corte de pelo, Callista va a los salones locales y la mayor parte del tiempo ella misma arregla su imperturbable peinado.

Nosotros sabemos poco de las esposas o esposos de los (pre) candidatos. La esposa de Peña Nieto, a pesar de ser celebridad televisiva, se mantiene en un discreto y conveniente perfil, mientras que la esposa de López Obrador es ejemplar en cuanto a discreción y apartamiento. Poco se sabe del señor de Vázquez Mota.

En cuanto a los peinados, Peña Nieto mantiene su cuidado look, en que sobresale su famoso copete. Es raro verlo despeinado, al contrario del candidato del PRD, que desde hace seis años hizo famoso su gallito despeinado. A la señora Vázquez Mota se ve que le gusta el salón de belleza y, según se dice, las joyas de Brasil, ahora de moda. Ya circulan las cifras de lo que gasta en aretes y pulseras. Tendrá que ser cuidadosa para evitar lo que pasaba con la esposa de un Presidente a la que le gustaba usar en exceso joyas, cosméticos y pintura. Alguna vez llegó a visitar la Montaña de Guerrero. Cuando bajaba en el helicóptero del Estado Mayor Presidencial, ataviada con joyas y un espectacular vestido propio de un cocktail, los habitantes de las pobrísimas comunidades mixtecas creían que era la misma Virgen María la que desde el cielo los visitaba.

En las campañas que vienen hacen falta las ideas, porque los problemas acumulados no se resuelven con la imagen, así sea la de la mismísima Virgen María.

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