¿Hacia el fin del terror nuclear?
El Primer Comité Preparatorio analizará en abril y marzo el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, en Viena.
El Primer Comité Preparatorio (PrepCom) de la Conferencia de Revisión de las Partes del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP) en 2015, se reunirá del 30 de abril al 11 de mayo próximos en Viena, Austria. El presidente de la PrepCom será el embajador Peter Woolcott, de Australia.
La conferencia de revisión, hay que subrayarlo, tendrá lugar en 2015. Este año trabajará un comité preparatorio, el primero de tres. Los otros dos sesionarán en 2013 y 2014: así de complicado es el sistema de las Naciones Unidas, habida cuenta de la disparidad de criterios que condicionan las decisiones de los gobiernos.
El TNP, que contiene el único compromiso vinculante con el desarme nuclear en un tratado multilateral, se convirtió en ley internacional en 1970. Entonces había cinco estados poseedores de armas nucleares: China, Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y la URSS.
Desde entonces, 189 países han ratificado el tratado. La India, Israel y Pakistán poseen armas nucleares y Corea del Norte puede fabricarlas. Ninguno de estos países se encuentra dentro del TNP: los tres primeros porque se han negado a ratificarlo; Corea del Norte decidió retirarse.
Los Estados-parte se reúnen cada cinco años en una conferencia de revisión para evaluar la aplicación del tratado. Existe el Comité Preparatorio (PrepCom), que trabaja en tres sesiones, durante dos semanas en los tres años previos a la conferencia de revisión. El Primer Comité Preparatorio con miras a la conferencia de revisión en 2015, es el que se reunirá en Viena este año. Las conferencias plenarias se llevan a cabo en Nueva York.
Durante las sesiones del PrepCom se presentan numerosos documentos de trabajo; virtualmente tantos como países signatarios; y el presidente es responsable de una declaración final, con un resumen; pero ninguno de estos documentos es vinculante: deben ser utilizados como herramientas de evaluación para las conferencias de revisión, únicas en las cuales puede producirse un consenso vinculante.
Las organizaciones de la sociedad civil se han convertido en actores visibles e importantes en estas conferencias. Más allá de que los avances hayan sido difíciles y menores a lo que la humanidad requiere, las voces no gubernamentales adquieren cada vez un peso mayor, en la medida en que muchos estados les reconocen ya una representatividad legítima.
En las actividades de las organizaciones de la sociedad civil durante la reunión del PrepCom en Viena, el Círculo Latinoamericano de Estudios Internacionales (CLAEI) será el representante de América Latina en tres foros: la reunión anual de la red internacional Abolition 2000 y las mesas de trabajo sobre armas nucleares y cambio climático y acerca de la urgencia de una convención internacional vinculante y obligatoria sobre armas nucleares. Participarán además organizaciones europeas, norteamericanas, asiáticas y africanas.
Originalmente concebido como un acuerdo temporal durante la que resultó la etapa final de la Guerra Fría, el TNP estipuló que 25 años después de su entrada en vigor, las partes contratantes, en una conferencia de revisión, deberían decidir si permanecería por tiempo indefinido, sería extendido durante un plazo adicional fijo o renovado periódicamente.
En 1995 fue convocada la conferencia y se decidió prorrogar indefinidamente el tratado, aunque sin modificaciones relevantes. Cinco años más tarde, en la conferencia de 2000, los 187 Estados signatarios —incluidos los poseedores de armas nucleares— acordaron un plan de acción de 13 puntos para el desarme nuclear sistemático y progresivo en todo el mundo.
Durante la conferencia de revisión de 2005, los Estados-parte no pudieron ponerse de acuerdo sobre una declaración final, por lo cual la impresión generalizada fue de fracaso. En 2010 hubo algunos avances importantes, como la decisión de promover el desarme nuclear en Oriente Medio; aunque fue imposible lograr el consenso definitivo para liberar al mundo de las armas nucleares.
La siguiente oportunidad llegará en 2015, y hacia allá se encaminan los esfuerzos que habrán de llevarse a cabo en Viena este año.
