EU: nuevo impulso a la agresión

Conforme al enfoque de Obama y sus asesores militares, su país debe actualizar su estrategia de defensa

El 5 de enero, en Washington, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el secretario de Defensa, Leon Panetta, y el jefe del Estado Mayor Conjunto de las fuerzas armadas, general Martin Dempsey, dieron a conocer los lineamientos generales de la nueva Orientación Estratégica de Defensa, que define cuál será el empleo del poder militar estadunidense en el mundo y con qué recursos financieros contará su estructura, para un desempeño más eficiente. En el fondo de la propuesta subyace el propósito de disponer de un ejército con movilidad global, apoyado por la OTAN, para el año 2020.

Previamente, la Ley de Autorización de Defensa Nacional, firmada por Obama en diciembre anterior, amplió considerablemente las capacidades del gobierno estadunidense para continuar y ampliar su guerra contra el terrorismo, con la confirmación de opciones como la detención indefinida, sin juicio, de los sospechosos de terrorismo. Adicionalmente, los militares quedan facultados para llevar a cabo operaciones antiterroristas dentro del propio territorio estadunidense.

Erik D. Kain, destacado analista liberal, escribió el 2 de enero, nada menos que en la revista Forbes: “En parte, la Ley de Autorización de Defensa Nacional ayuda a preservar el statu quo establecido hace una década con las disposiciones originales de la Ley Patriota, que otorga al gobierno amplios poderes en la llamada guerra contra el terror (…) El precario equilibrio entre la seguridad y la libertad, se inclina cada vez más hacia la primera y se aleja de la segunda”.

Conforme al enfoque de Obama y sus asesores militares, Estados Unidos debe actualizar su estrategia de defensa, después de sus acciones militares unilaterales contra Irak, Afganistán y Libia; y en la perspectiva de continuar su ofensiva taimada contra el Oriente Medio, Asia Central y posiblemente el Cáucaso; más el designio conjunto con la OTAN de cercar a Rusia y acorralar a China.

Por supuesto, existen asimismo consideraciones prioritarias de política interna: las proyecciones de defensa nacional y global, determinadas por propósitos hegemónicos agresivos, deben compatibilizarse con la necesidad de restringir el gasto fiscal, ya que debe alcanzar para varias acciones bélicas simultáneas, algunas más complicadas que otras.

La idea central consiste en contar con una fuerza militar más compacta, pero capaz de actuar de manera rápida, eficaz, ubicua y flexible, con una capacidad de aniquilamiento decisiva, apoyada por una tecnología bélica superior a las de cualesquiera otras fuerzas armadas.

Desde luego, se conservan las grandes directrices geopolíticas y geoestratégicas que han definido el expansionismo hegemónico estadunidense: Washington se reserva el derecho a decidir qué acciones de otros gobiernos constituyen amenazas para su seguridad, así como cuáles regímenes deben ser considerados hostiles o truhanes y tienen que ser hostilizados por la comunidad internacional en su conjunto, so pena de que quienes se nieguen a hacerlo, pasen a ser incluidos en la lista negra.

Uno de los puntos más relevantes y reveladores de esta orientación estratégica, es que Estados Unidos no descarta la disuasión nuclear y el uso de alguna bomba de alcances limitados cuando lo crea conveniente. Esto, en el gobierno de un Presidente al que se le dio un vergonzoso e infame Premio Nobel de la Paz anticipado, precisamente por su promesa de impulsar la desaparición de la amenaza nuclear.

En fin, que Obama ha decidido mantener un monitoreo global a fin de detectar actividades terroristas o vinculadas al terrorismo, “trabajando con aliados y socios para controlar

territorios que hayan caído en la ingobernabilidad y golpear directamente a los grupos e individuos más peligrosos, cuando sea necesario”.

La amenaza contra Irán, Siria, Corea del Norte, incluso Cuba y Venezuela, queda en pie. Y en la siguiente fila, aparecerían Brasil, Argentina, Ecuador, Bolivia… Junto a todos ellos, como blanco principal, Rusia y China.

Tal es el horizonte de paz que Obama y sus cómplices le deparan al mundo…

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