Construir una agenda política y económica para las mujeres
Con la presentación de la Cuenta Satélite del Trabajo no Remunerado de los Hogares en 2011, México se convirtió en el primer país de la región de América Latina y el Caribe en cumplir los compromisos de la Plataforma de Acción de Beijing 1995. Sus resultados ...
Con la presentación de la Cuenta Satélite del Trabajo no Remunerado de los Hogares en 2011, México se convirtió en el primer país de la región de América Latina y el Caribe en cumplir los compromisos de la Plataforma de Acción de Beijing (1995). Sus resultados muestran que el valor económico del trabajo no remunerado de los hogares (VTNRH) alcanzó una proporción de 22.6%, en relación con el PIB de la economía total. La aportación femenina corresponde a 76.6% de ese total del VTNRH y representa más de la contribución de toda la producción petrolera o del sector de las manufacturas en México, de acuerdo con el INEGI.
El siguiente compromiso a cumplir en alineación con los acuerdos internacionales adoptados en el Consenso de Quito (2007) y el Consenso de Brasilia (2010), más allá de medir y hacer visible este valor económico, es el de actuar en consecuencia, identificando y fortaleciendo la oferta de servicios de cuidado de personas, particularmente el cuidado infantil y el de adultos mayores, así como de aquellos servicios e infraestructura social básica que permitan a las mujeres y a la población en mayores condiciones de pobreza participar activamente en el mercado laboral y en la vida social y política.
Las mujeres soportan una carga desproporcionada de este trabajo no remunerado y con valor social que contribuye a la economía en sus dimensiones productiva y reproductiva, por ello es necesario adoptar medidas afirmativas que propicien iguales condiciones que los hombres para participar en la vida económica y política. Al ser un asunto público y de carácter económico, requiere la responsabilidad de diversos actores políticos y sociales y, sobre todo, replantear las políticas públicas y redirigir el gasto social.
La colaboración del Inmujeres con el INEGI y la asignación de recursos etiquetados desde el Congreso hizo posible la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo de los Hogares (ENUT, 2009), instrumento fundamental para la creación de la Cuenta Satélite de Trabajo no Remunerado, pero también para la primera Cuenta del Tercer Sector.
Desde 2010, Inmujeres trabaja en coordinación con ONU-Mujeres y la iniciativa SUMA, integrada por cinco organizaciones de la sociedad civil, con el objetivo dual de incrementar la representación política de las mujeres en cargos de elección y a la vez impulsar la agencia económica de las mujeres. Con esta iniciativa tripartita concurre la participación hasta el momento de más de dos mil mujeres de prácticamente todas las fuerzas políticas en diez entidades federativas.
Las metas son claras: por un lado, alcanzar por lo menos 30% de la representación política en las cámaras, comprometida para los Objetivos de Desarrollo del Milenio y, por el otro, formar y afianzar liderazgos femeninos con el objetivo de concretar la agenda en materia de agencia económica de las mujeres, en los tres órdenes de gobierno. Una y otra son necesarias para vivir en democracia e igualdad.
*Directora general de Evaluación y Desarrollo Estadístico del Instituto Nacional de las Mujeres
