Voces contra guerra y militarismo

Con las bases castrenses, Estados Unidos y la OTAN promueven la guerra, el dominio hegemónico y la violencia.

Este año habrá varias oportunidades para abordar, en algunas de las más importantes tribunas internacionales, el problema de la existencia de bases militares extranjeras, en todo el mundo en general y en América Latina en particular; y su estrecha relación con las violaciones, graves y recurrentes, a los derechos humanos, realidad que encona la naturaleza de suyo agresiva, desestabilizadora e injerencista, de esas instalaciones extraterritoriales.

El Comité Coordinador Internacional (CCI) de la Red No a la Guerra-No a la OTAN, representado en América Latina por el Círculo Latinoamericano de Estudios Internacionales (CLAEI), participará en importantes reuniones de la sociedad civil, paralelas a eventos mundiales de relevancia primordial.

El Primer Comité Preparatorio de la Conferencia de Revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) se reunirá del 30 de abril al 11 de mayo en Viena, Austria. El CCI organizará una mesa redonda el 30 de abril, para discutir el papel de las bases militares extranjeras en la doctrina estratégica nuclear de Estados Unidos y la OTAN.

El 20 y el 21 de mayo tendrá lugar en Chicago la cumbre de la OTAN, con el propósito de acordar sus políticas y acciones para enfrentar los desafíos a la seguridad global en el siglo XXI. Los días 18 y 19 se reunirán organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo, en una contracumbre donde se planteará de nueva cuenta la urgencia de la abolición de la OTAN, una alianza belicista, agresora y criminal, cuyas bases militares han sido y son focos de violaciones a los derechos humanos.

El CCI tendrá su reunión anual en octubre, en Bruselas. La evaluación de los trabajos realizados desde fines de 2011 y la planeación de actividades en 2013, incluirá el tema de las bases militares extranjeras y los derechos humanos; que será abordado con énfasis particular durante la I Conferencia Intercontinental por la Paz y Contra el Militarismo, a fines de noviembre o principios de diciembre, en Buenos Aires, Argentina.

La situación de América Latina en este rubro amerita una atención especial. En el caso de la presencia militar estadunidense en Colombia, un senador colombiano denunció que la madre de una niña violada por un soldado estadunidense, y la propia menor, fueron amenazadas de muerte y les exigieron silencio. Nadie responde por esos delitos: donde van las bases, van el narcotráfico, la venta de armas, las violaciones, los atropellos.

Las zonas cercanas a las bases militares estadunidenses y de la OTAN —que en muchas ocasiones son las mismas— suelen registrar altos niveles de impunidad, abuso sexual, asesinato, prostitución y narcotráfico; pero también otras secuelas, incluso cuando son oficialmente desmanteladas.

La Fellowship of Reconciliation, organismo estadunidense no gubernamental, informa que durante sus estudios en Panamá, en julio de 1997, el experto en descontaminación de sitios militares, Rick Stauber, ex contratista del Pentágono, denunció que el Comando Sur realizó pruebas con uranio empobrecido y trató de ocultar las evidencias. Además, decenas de panameños han sido víctimas de la explosión de municiones dejadas por el ejército de Estados Unidos.

Igual condición afecta al pueblo puertorriqueño por la contaminación en Vieques, donde su población formó un escudo humano para impedir las prácticas militares, que ocasionan daños a la salud humana y al entorno ambiental.

Centroamérica también ha sido afectada por los desechos militares estadunidenses: los daños son evidentes en la zona atlántica de Honduras, con la base de Palmerola; y en el golfo de Fonseca, en el Océano Pacífico, desde donde se perjudica además a El Salvador y Nicaragua.

Con las bases militares, Estados Unidos y la OTAN promueven la guerra, el dominio hegemónico y la violencia, pues “llevan consigo inseguridad; la pérdida de la autonomía, de los derechos humanos y de la soberanía; la degradación de la cultura, de los valores, de la salud y del medio ambiente”, sostiene Joseph Gerson, director de Programas del American Friends Service Committee, prestigiosa organización de la sociedad civil estadunidense.

Temas: