Nueva visión de seguridad y paz
En la concepción geoestratégica de Washington y sus aliados europeos, la OTAN debe desplazar a Naciones Unidas.
La OTAN ha decidido celebrar su próxima cumbre en Chicago, los días 20 y 21 de mayo de 2012. Organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo, preparan una contracumbre el 18 y el 19. Será una verdadera manifestación global de repudio, con el propósito de promover una nueva visión de seguridad y paz, dentro de un mundo más pacífico, económicamente seguro y ambientalmente sostenible.
En Bonn, Alemania, los pasados 2 y 3 de diciembre, el Consejo Coordinador Internacional de la Red No a la Guerra-No a la OTAN, se reunió para acordar su agenda de trabajo en 2012, dentro de la cual figuran como puntos de particular relevancia, la contracumbre de Chicago y una reunión intercontinental por la paz, el desarme, la desaparición de las bases militares extranjeras y el freno al militarismo, que habrá de llevarse a cabo en Buenos Aires, Argentina, durante la segunda mitad de noviembre o la primera semana de diciembre del año próximo.
Liberar al mundo de las armas de destrucción masiva y reencauzar los recursos económicos para el desarrollo con justicia social, en vez de la adquisición de armas y el financiamiento de guerras, es un objetivo fundamental. Nunca ha sido la OTAN una alianza defensiva, sino promotora de guerras de agresión; una verdadera mafia criminal de los más poderosos.
Desde el fin de la Guerra Fría, se ha globalizado para emprender guerras en Asia, el Oriente Medio y África del Norte, así como para “contener” a Rusia y a China. Su credo es agresivo, expansionista, militarista y antidemocrático. Su globalización conlleva una visión estratégica, impulsada desde Washington, que arrastra no solamente a Europa Occidental, sino proyecta su sombra intervencionista sobre América Latina.
En el ámbito latinoamericano, el objetivo es crear un cerco militar contra los países que no acaten las directrices geopolíticas y geoestratégicas de Estados Unidos. Por ello, las naciones de la región deben replantear sus vínculos de diálogo y cooperación con Estados Unidos, motor principal de la OTAN, en tanto no modifique esa política militarista.
En la nueva concepción geoestratégica de Washington y sus aliados europeos, la OTAN debe desplazar a la Organización de las Naciones Unidas como el máximo organismo global, pero con una doble función: militar y política.
Dentro de este marco, el gobierno estadunidense regresó al servicio activo en 2008 a la IV Flota, creada originalmente en 1943, durante la Segunda Guerra Mundial, para asegurar el dominio del Caribe y el Atlántico. En 1950 la desactivó, al unificarla con la II Flota. Casi medio siglo después, decidió que era preciso retomar el principio de la hegemonía naval militar estadunidense en aguas caribeñas y suratlánticas.
El inicio de las discusiones acerca de la redefinición de las atribuciones y actividades de la OTAN, coincidió con la modernización de la base aérea de Palanquero, en Colombia, que serviría oficialmente como punto de reabastecimiento de aviones militares de transporte, pero en realidad permite a las fuerzas armadas estadunidenses controlar de manera más directa el territorio sudamericano. Adicionalmente, el Comando Sur estadunidense ha elegido a Palanquero como punto de partida de un corredor aéreo de la OTAN entre América del Sur y el continente africano.
Bajo la égida estadunidense, la OTAN se aproxima paulatinamente hacia una confrontación geopolítica y geoestratégica de alcances globales. Estados Unidos insiste en cercar a Rusia y a China, con una defensa antimisiles que constituye, conforme a expertos militares estadunidenses, un arma de primer impacto, pues no sólo se trata de un escudo, sino de “un entrenamiento para entrar en acción”, ya que “facilitará un empleo más eficiente de la potencia militar de Estados Unidos en el extranjero”.
Es preciso insistir en que, pese a la omisión o a la ignorancia, América Latina tiene frontera con la OTAN: los tres mil kilómetros que acercan y alejan a la vez a México y Estados Unidos. La creciente presencia militar estadunidense en la región, es la presencia de la OTAN.
