Conferencias contrastantes en Bonn
Representantes de más de 30 países protestaron bajo la consigna de que hablan de la paz, pero emprenden la guerra.
BONN, Alemania.- Más de mil delegados gubernamentales de 90 países, incluidos 65 ministros de relaciones exteriores, se dieron cita el lunes en esta ciudad, para la Conferencia de Bonn II o Petersberg II, con el propósito de planear el futuro de Afganistán. No asistieron dos actores principales: los talibanes, indeseados; y el gobierno de Pakistán, cuya actitud hacia Estados Unidos y la OTAN se endureció luego de que hace unos días murieran varios de sus soldados, dentro de su territorio, en la frontera afgana, tras un ataque "por error" de sus presuntos aliados.
Las potencias participantes -Europa Occidental y Estados Unidos, es decir, la OTAN en pleno- prometieron mantener su apoyo al gobierno afgano, tras el presunto retiro de sus tropas en 2014, una burda falacia. Según la declaración final, el presidente Hamid Karzai, impuesto por Washington con la complicidad de Bruselas, "y la comunidad internacional, se comprometen decididamente a renovar su alianza para la próxima década".
El esquema fue denunciado un día antes, durante los trabajos de la Conferencia Internacional por la Autodeterminación de Afganistán, que se llevó a cabo también aquí, convocada por organizaciones de la sociedad civil internacional, en particular, por la Red No a la Guerra-No a la OTAN, de la que forma parte el Círculo Latinoamericano de Estudios Internacionales (CLAEI), con sede en la Ciudad de México.
La ex parlamentaria afgana y activista por la democracia y los derechos humanos, Malalai Joya, quien tuvo que abandonar su país tras ser repetidamente amenazada de muerte, tanto por los talibanes como por el gobierno de Karzai; y el reconocido escritor paquistaní Tarik Alí, quien ha sido un puntual relator de las atrocidades cometidas por las tropas invasoras y el régimen títere, estuvieron en los trabajos.
Con ellos, el legislador británico por el Partido Laborista, ala izquierda, Jeremy Corbyn, reconocido por su activismo internacional; Reiner Braun, Tobias Pflügger, Elsa Rassbach y Lucas Wirl, de Alemania; Pierre Villard y Claire Chastain, de Francia; Claudine Polet, de Bélgica; Michael Youlton y Seamas Ratigan, de Irlanda; un representante del CLAEI -único latinoamericano- y centenares más, analizaron la nueva estrategia de seguridad ampliada de la OTAN, que le permitirá mantener y consolidar su presencia en territorio afgano.
Estados Unidos negoció con Karzai un acuerdo de asociación estratégica para desplegar tropas, unidades de fuerzas especiales y bases aéreas hasta 2024, así como disponer de bases militares conjuntas después de ese año.
Lo que es peor, otros integrantes de la OTAN, como Alemania, anunciaron asimismo que sus fuerzas militares continuarán en territorio afgano después de 2014.
Miles de ciudadanos alemanes, a los que se unieron representantes de más de 30 países, protestaron el domingo en Bonn bajo la consigna de que hablan de la paz, pero emprenden la guerra; y denunciaron acertadamente a Petersberg II como "una farsa" y un montaje de relaciones públicas, destinado a contrarrestar la indignación internacional por una década de guerra continua y ocupación de Afganistán, que amenaza extenderse por al menos dos décadas más.
La conferencia oficial tuvo lugar exactamente diez años después de la primera, convocada en 2001 por la Organización de las Naciones Unidas tras la invasión estadunidense y de la OTAN y el derrocamiento del gobierno talibán. Las grandes potencias decidieron entonces designar a Karzai como presidente afgano y otorgaron amplios poderes a los señores de la guerra en la Loya Yirga (parlamento); en especial, a los de la Alianza del Norte, tan fundamentalistas, reaccionarios y represores como los talibanes; pero, además, enconadamente corruptos.
Bonn I justificó además la decisión unilateral de Washington de invadir Afganistán, con el apoyo presuroso de sus incondicionales de la OTAN, dentro del marco de la supuesta guerra contra el terrorismo proclamada por George W. Bush. Así, la ONU comenzó a demostrar que está subordinada a la OTAN; y ésta no ha disimulado su intención de desplazarla como máximo organismo internacional. Hace diez años no se alcanzó la paz. Ahora, tampoco.
