Mujeres y política en América Latina
¿Por qué algunos países fueron exitosos en este plano y otros no? Parece claro que la razón no está en la prosperidad ni en la historia.
En materia de presencia de mujeres en las legislaturas, América Latina se encuentra cerca de la posición de las naciones prósperas, pero con grandes diferencias entre los distintos países de la región. Las leyes de cuotas son condición necesaria aunque no suficientes para el desarrollo y la consolidación de la influencia política de las mujeres. Salvo alguna excepción, el punto de partida de las leyes de cuotas que llevaron a la región a su situación actual se encuentra en el último quinquenio del siglo pasado.
El aumento de la presencia de las mujeres en las legislaturas puede describirse así. La oleada de democratizaciones latinoamericanas comenzó más de un cuarto de siglo atrás. Los debates sobre la paridad política de género fueron favorecidos por los nuevos climas y escenarios políticos nacidos con esa oleada. Por razones que aún no son claras, al cabo de una década de afirmación democrática, las ideas favorables a las acciones afirmativas resultaron triunfantes en un grupo de países, cristalizando en un conjunto de leyes de cuotas que al paso de los años (y de las elecciones legislativas) resultaron ser efectivas. En muchos de los países que adoptaron estas leyes, la presencia de mujeres en sus legislaturas creció significativamente en los años siguientes. En los países donde los debates iniciales concluyeron con la derrota de los partidarios de las acciones afirmativas, o donde ni siquiera hubo debates significativos sobre estos temas, más adelante tampoco se pudo revertir ese fracaso inicial.
¿Por qué algunos países fueron exitosos en este plano y otros no? Parece claro que la razón no está en la prosperidad, ni en la historia de las respectivas democracias. Argentina, Costa Rica y México están en el tercio de países con mayores porcentajes de mujeres en sus legislaturas, pero Uruguay, Chile y Brasil están en el tercio opuesto, el de menores porcentajes. Los dos países más pobres de América Latina continental, Nicaragua y Honduras, están en el tercio intermedio. Las razones de esas divergencias podrían encontrarse en una combinación de procesos políticos y culturales. Por lo tanto, las actitudes y opiniones de los líderes de la región brindan una perspectiva necesaria para entender mejor esos procesos, porque las leyes de cuotas que resultaron efectivas fueron votadas en las legislaturas; pudieron reunir las mayorías del caso. Son las élites “las que deciden sobre las acciones afirmativas, las cuotas y los detalles de su implementación... el margen de libertad (y la capacidad creativa) de la acción política [de esas élites]... parecen relativamente altos.”
Las actitudes hacia la paridad política de género
Los resultados de las tres consultas son consistentes y sugieren que las élites regionales están a favor de las acciones afirmativas. Los hombres están a favor (mayoría relativa, 45%, en esta medición), pero más tibiamente que las mujeres (entre ellas, 83%). Entre todos los consultados, el grupo que está parcialmente a favor está formado por quienes apoyan las cuotas, pero se oponen o no opinan sobre las sanciones a los partidos. Los que están a favor de las leyes de cuotas eran 73% de los consultados dos años atrás, 56% un año atrás y hoy son 64 por ciento.
*Tercera consulta de opinión. Paridad política de género en America Latina. 2011.
