Rousseff: discurso en la ONU
Además de a mi querido Brasil, me siento aquí representando también a todas las mujeres del mundo.
Señoras y señores:
Por primera vez en la historia de las Naciones Unidas, una voz femenina inaugura el Debate General. Es la voz de la democracia y la igualdad ampliándose en esta tribuna, que tiene el compromiso de ser la más representativa del mundo. Es con humildad personal, pero con justificado orgullo de mujer, que vivo este momento histórico. Comparto esta emoción con más de la mitad de los seres humanos de este planeta que, como yo, nacieron mujeres y que, con tenacidad, están ocupando el lugar que merecen en el mundo. Tengo la certeza, señoras y señores, de que éste será el siglo de las mujeres.
En la lengua portuguesa, palabras como vida, alma y esperanza pertenecen al género femenino y son también femeninas otras palabras muy especiales para mí: coraje y sinceridad. Pues es con coraje y sinceridad que quiero hablarles el día de hoy.
Señor Presidente y mis compañeras mujeres de todo el mundo:
Brasil descubrió que la mejor política de desarrollo y combate a la pobreza es que una verdadera política de derechos humanos tiene por base la disminución de la desigualdad y de la discriminación entre las personas, entre las regiones y entre los géneros. Brasil avanzó política, económica y socialmente sin comprometer siquiera una de las libertades democráticas. Cumplimos casi todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio, antes de 2015. Salieron de la pobreza y ascendieron a la clase media casi 40 millones de brasileñas y brasileños. Tengo plena convicción de que cumpliremos nuestra meta de, al final de mi gobierno, erradicar la pobreza extrema de Brasil.
En mi país, la mujer ha sido fundamental en la superación de las desigualdades sociales. Nuestros programas de distribución de renta tienen, en las madres, la figura central. Son ellas las que cuidan de los recursos que permiten a las familias invertir en la salud y la educación de sus hijos. Pero mi país, como todos los países del mundo, todavía precisa hacer mucho más por la valorización y afirmación de la mujer. Al hablar de eso, saludo al secretario general Ban Ki-moon por la prioridad que le ha dado a las mujeres en su gestión frente a las Naciones Unidas. Saludo, en especial, la creación de la ONU Mujer y a su directora ejecutiva, Michelle Bachelet.
Señor Presidente:
Además de a mi querido Brasil, me siento aquí representando también a todas las mujeres del mundo. Las mujeres anónimas, aquellas que pasan hambre y no pueden dar de comer a sus hijos; aquellas que padecen dolencias y no pueden ser tratadas; aquellas que sufren violencia y son discriminadas en el trabajo, en la sociedad y en la vida familiar; aquellas cuyo trabajo en el hogar crea a las generaciones futuras. Junto a mi voz las voces de las mujeres que osaron luchar, que osaron participar de la vida política y de la vida profesional y conquistaron el espacio de poder que me permite estar aquí hoy.
Como mujer que sufrió tortura en la cárcel, sé cómo son importantes los valores de la democracia, de la justicia, de los derechos humanos y de la libertad. Y es con la esperanza de que estos valores continúen inspirando el trabajo de esta Casa de las Naciones, que tengo la honra de iniciar el Debate General de la 66ª Asamblea General de la ONU. Muchas gracias.
*Presidenta de Brasil
(Extracto traducido
por Infolatam)
