La elección de 2012, en peligro

Los seis consejeros deben tomar una postura clara que debe ser a favor de la consti-tucionalidad.

Leo Zuckermann

Leo Zuckermann

Juegos de poder

Ya es ridículo. Faltan 18 días para que formalmente comience el proceso electoral de 2012. El 7 de octubre, de acuerdo con el calendario del IFE, el Consejo General sesionará para dar el banderazo inicial a las elecciones que se llevarán a cabo el domingo primero de julio. El problema es que ese Consejo General hoy está incompleto. En lugar de haber nueve consejeros como lo marca la Constitución, sólo hay seis.

¿Por qué? Pues porque los partidos políticos no se ponen de acuerdo. La alianza PRI-Verde en la Cámara de Diputados, institución que elige a los consejeros del IFE, tiene mayoría en dicho cuerpo legislativo. Quiere poner, por tanto, a dos de los tres consejeros. Pero esta decisión requiere una mayoría calificada de dos terceras partes de la Cámara. A escena entran, entonces, el PAN y el PRD, partidos que quieren poner uno cada uno y dejarle el tercero al PRI. Desde noviembre del año pasado, cuando debieron haber elegido a los consejeros, los diputados se encuentran atorados en esta disputa. Y mientras los partidos juegan así a la política, el IFE está incompleto y debilitándose día con día. Resulta que, con seis consejeros, y sin tener el consejero presidente voto de calidad, ya se han dado varios empates que en la práctica han paralizado ciertas decisiones y enredado a la institución.

Destacan dos casos. Una multa al Partido Verde por 289 millones de pesos debido a una campaña en televisión en 2009 que, de acuerdo con tres consejeros, violó la ley y, de acuerdo con otros tres, no la violó. El empate dejó en el limbo la decisión, lo cual le ha convenido al Verde y le ha dado un mayor incentivo para que la coalición PRI-Verde en la Cámara de Diputados ponga a dos de los tres consejeros pendientes. Dos personajes cercanos a esta coalición que desempatarían la votación a favor de los verdes y les ahorraría una multa millonaria. Si de por sí estaba atorada la decisión de los consejeros, ahora ya tiene un precio monetario para el Verde, gran aliado del PRI, de 289 millones de pesos.

Otro asunto paralizado es el nombramiento de uno de los funcionarios más importantes del IFE: el director ejecutivo del Registro Federal de Electores. Esta área lleva casi un año acéfala. La última propuesta que hizo el consejero presidente fue apoyada por dos de sus colegas. Los otros tres votaron en contra. Un empate más. El resultado es que no hay una decisión definitiva de quién es el funcionario encargado de expedir la credencial para votar. La dirección, mientras tanto, la han ocupado encargados de despacho.

En la prensa se ha filtrado la información de que, así, con seis consejeros, podríamos irnos hasta la elección de julio que entra. Sería una irresponsabilidad del tamaño del mundo. No sólo porque es incorrecto desde el punto de vista constitucional, institucional y legal, sino porque se incrementan las probabilidades de más empates en decisiones cruciales del IFE.

Pensemos en un ejemplo extremo. Ante la imposibilidad de que los partidos se pongan de acuerdo, el IFE se queda con seis consejeros. Llega la sesión en que el Consejo General tiene que dictaminar y aprobar los resultados de la elección de 2012 para declarar al candidato presidencial ganador. Tres consejeros votan a favor y tres en contra. ¿Qué sucedería? ¿No se pondría en peligro la legalidad de la elección? ¿Vale la pena arriesgar así la sucesión presidencial?

Es cierto que la decisión última de la legalidad de la elección y por tanto la declaratoria del Presidente electo es el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Pero el IFE es la autoridad que cuenta los votos y sus decisiones son fundamentales en la percepción de qué tan limpia fue la elección.

No sólo eso. El IFE, en el nuevo esquema de hiperregulación electoral, tendrá que tomar muchas decisiones expeditas sobre distintos temas. Por ejemplo si retira del aire anuncios que “denigren o calumnien” a candidatos y/o partidos. Pero, ¿qué pasa si el Consejo General empata en una decisión de esta naturaleza? El Tribunal ya determinó que el consejero presidente no tiene voto de calidad en caso de empate. También echó para atrás la idea del IFE de regular este tipo de situaciones en un reglamento ad hoc del Instituto. El Tribunal ordenó que, en casos de empate en decisiones sancionadoras urgentes, el consejero presidente del IFE suspenda la sesión del Consejo General y la reanude 24 horas después, supongo con la intención de buscar que un consejero cambie su voto y haya un desempate.

Los partidos tienen que estar conscientes de que la elección del 2012 peligra en caso de seguir postergando el nombramiento de tres consejeros del IFE. Están jugando con fuego y pueden quemarse ellos, y el país entero. Tan sólo hay que imaginar las consecuencias económicas que tendría un cuestionamiento serio de la legalidad de la elección presidencial.

En lo que toca a los seis consejeros actuales, me parece que su postura ha sido tibia y contradictoria con respecto a este asunto. Por un lado juran y perjuran que el IFE está listo para organizar sin ningún problema las elecciones que vienen. Pero, por el otro, conminan, siempre respetuosamente, a que los diputados (léase los partidos) nombren a los tres consejeros que faltan porque el trabajo en el IFE, sobre todo en las comisiones, se ha dificultado. Perdón, pero no se puede chiflar y comer pinole a la vez. Además, nunca mencionan el riesgo más importante de todos: qué sigan empatando en votaciones cruciales.

Los seis consejeros deben tomar una postura clara que debe ser a favor de la constitucionalidad, institucionalidad y legalidad del órgano que representan. Tienen que exigirle a los partidos que terminen con el peligroso juego que podría llevar a más empates en el Consejo General. De ser necesario deben anunciar que, si para el 7 de octubre la Cámara de Diputados no elige a los tres consejeros que faltan, ellos renunciarán a su cargo. Así le subirían el costo a los partidos de seguir mangoneando al IFE. Eso sería lo correcto por parte de consejeros responsables, sabedores de que un Consejo General incompleto, donde los empates son posibles, no puede aplicar la ley electoral a cabalidad.

            Twitter: @leozuckermann

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