Agosto 2011
- ¿Alguna cicatriz para recordar lo ocurrido?
- Que cada quien atienda su juego. No lo deje pasar.
Hoy es el último día del mes de agosto de 2011. Imagino que como a mí, a usted amigo lector, le habrá dejado varias enseñanzas, algunas de ellas con forma de cicatrices. Sirven para no olvidar los eventos que vivimos y para quizá en el futuro, no repetir las partes que nos correspondieron en los hechos que las produjeron. Si usted tiene alguna cicatriz física visible, de cierto tamaño, quiero decir (yo tengo varias), véasela y seguro vendrán a su mente varios detalles de los eventos que la causaron, las circunstancias que le rodeaban entonces, lo que sintió en el momento, etcétera. También notará que algunas casi han desaparecido y a otras nos hemos acostumbrado; son parte de nuestra fisonomía.
Nada es inútil. En el agosto que hoy termina todos los mercados registraron movimientos importantes en ambos sentidos. El IPC mexicano en su punto máximo del día primero del mes en cuestión estuvo en 36,294, el día 8 en su punto mínimo llegó a 31,561 y ayer cerró en 35,016, unos puntos abajo del máximo de la jornada. No fuimos los únicos. Con sus peculiaridades, en todos lados ocurrió algo similar.
Además de lo relativo al dinero, a ganarlo y perderlo, valdría preguntarnos: ¿Para qué nos sirvió lo que pasó? Más allá de las anécdotas, ¿Aprendimos algo y nos puede ser útil en el futuro? Quiero pensar que sí. Convendría que cada quien hiciera su lista y reflexionara sobre ello. Al menos yo es algo que estoy intentando hacer desde el fin de semana pasado, de la manera más ordenada y menos masoquista posible.
Algunas de las cosas que ocurrieron podemos decir que las esperábamos, incluso en mi caso puedo decir que hasta las escribí y dije en medios públicos. Sí, sí, sí. Bla, bla bla. Nada hay como tener al toro (o al oso, en este caso, de acuerdo a la tradición bursátil) enfrente y ver al bicho actuar con todos sus elementos. Ahí es como y cuando aprendemos todos, los recién llegados, los que tenemos muchos años en esta actividad, a los que nos cuesta dinero, a los que sólo hablan del tema, a los que les dolió en el bolsillo, a los que les dolió en el orgullo, a los que dicen: ¡Cómo no hice tal o cual cosa, si era clarísimo!, o a los que dicen que si vendieron antes de la caída y compraron haya por los 31,500. Hay de todo en esta tierra de osos y toros. Y a veces uno se alimenta de filetes de oso y los toros le embisten causando fuertes heridas. No todo es como parece ni como dice la leyenda. Para eso sirven meses como este agosto.
Agosto de 2011 hizo evidente la fragilidad de la economía global, pues esos temas de los que uno habla así, como en teoría, se hicieron presentes y nos vapulearon a todos: la deuda europea y el estado de gobiernos y bancos de esa región, los problemas y limitaciones fiscales y monetarios de Estados Unidos, la incapacidad de los políticos de ambas áreas económicas para instrumentar acciones que apunten hacia una solución real de los problemas. Por supuesto, se hizo patente que los políticos de oposición (y otros con uniforme del Partido Demócrata) estadunidenses tienen como prioridad evitar la reelección de Obama antes que resolver los problemas de su economía.
Asimismo, confirmo que el humano sí es animal de costumbres, pues ante situaciones de descontrol corre hacia lo que cree es “seguro”: los bonos estadunidenses –pese a su degradación– y al oro.
¿Y las economías emergentes? Pues siguen siendo la promesa por todos esperada, pero que mucho no pueden hacer si no se corrigen los problemas estructurales que se han venido arrastrando por años. Aquí en México, como parte de ese grupo de economías, pero vecinos (y dependientes) de Estados Unidos, lo que se escucha decir en lo general es que “estamos preparados”, cualquier cosa que esto signifique.
También confirmé que una “recuperación” es difícil de percibir cuando persisten altos niveles de desempleo y cuando el volumen de la producción de satisfactores apenas llega en algunos casos al nivel que se tuvo cuando esta crisis inició a principios de 2008. Y en la misma idea, creo que recuperar el dinamismo económico se ve complicado cuando hay un buen grado de parálisis en quienes tienen que tomar decisiones de fondo y que persisten en las posturas tradicionales, cuando es claro que esta crisis no es como lo que se vio en el pasado. Mañana empieza septiembre. Suerte.
