Regreso al “mercado”

Creo que a la película Loco, estúpido, amor la salva su espléndido elenco.

En esto del amor y nuestras dificultades para vivirlo, disfrutarlo, sufrirlo, sentirlo, darlo, recibirlo, compartirlo, negarlo, etcétera, se han escrito muchas páginas y filmado infinidad de películas. Nada nuevo bajo el sol, por cierto, pues los problemas en las relaciones amorosas de cualquier índole son los mismos desde que el género humano empezó a poblar el planeta.

Lo importante, la clave, como lo hemos dicho en este espacio, no es lo que se cuenta sino cómo se cuenta. La infidelidad, el desamor, la traición, la pasión, el deseo, los engaños, la mentira, el perdón son el pan de cada día y son los elementos constantes de una historia de amor ya sea comedia, drama y hasta tragedia, la magia está en la “envoltura”.

Llegué con muchas expectativas a ver Loco, estúpido, amor, dirigida por Glenn Ficarra y John Requa (Una pareja dispareja - I Love You Phillip Morris) e interpretada por un sólido reparto encabezado por el imprescindible Steve Carell.

La primera parte me pareció divertida y bien estructurada, pues aborda el tema de los hombres que, tras un largo matrimonio en el que se consideran cumplidores por ser buenos proveedores, podar el pasto, pagar escuelas, comprar casa, camioneta y perro, pero han caído en la llamada “dejadez” (no sólo las mujeres caemos en ella) despreocupándose por su aspecto personal, usando los mismos pants raídos durante diez años, engordando y echando pancita, y sobre todo dando por segura a su pareja que, generalmente, después de 20 años ha caído en el mismo desinterés y aburrimiento si no es que ya se está “distrayendo” por otra parte. Nada más eche usted un vistazo a sus amigos y familiares con 15 o más años de casados y verá qué común es caer en ese bache.

La historia en Loco, estúpido, amor se forma de varias sub tramas y personajes que se entrecruzan en torno de Cal, interpretado por Steve Carell, quien ha construido una carrera interesante con su talento para la comedia y su propia apariencia física con la que proyecta ternura y hasta  ingenuidad, y que despierta la empatía por parte del espectador, no lo imagino interpretando a un asesino serial.

Cal está cenando con su esposa Emily en un restaurante. Se ven aburridos cuando ella en vez de pedir postre le pide el divorcio y le dice que, tras más de 18 años juntos, le ha sido infiel.

El hombre queda devastado, se va a un departamento y pasa las noches en un bar lamentando en voz alta su tragedia hasta llamar la atención de Jacob, Ryan Gosling, un treintañero galán, seductor y rico, impecablemente vestido y peinado, y que todas las noches sale del lugar con una mujer diferente. Jacob se harta de las quejas de Cal y le propone ayudarlo a salir adelante hasta hacer que su esposa se arrepienta de lo que le hizo. A regañadientes Cal acepta los consejos del experimentado joven y cambia su peinado, ropa, zapatos, tenis, etcétera. Ha regresado al mercado y es hora de salir de cacería.

Esta es la principal línea argumental y hasta aquí la película es divertida, pues eso de reinsertarse al mercado tanto de hombres como de mujeres da para muchas situaciones cinematográficas y chuscas y pudo haber sido una excelente comedia romántica, además Steve Carell está muy bien en su personaje, pero en el curso de la historia y el desarrollo de las tramas paralelas los realizadores no evitan caer en los consabidos clichés de este género. Como en el caso del hijo precoz y demasiado inteligente enamorado de su niñera, la relación de Emily con su amante —un transparente Kevin Bacon—, y el desaprovechado affair de Cal con el personaje de Marisa Tomei, quien es una espléndida actriz de reparto y hubiera dado para mucho más.

Loco, estúpido, amor hace una revisión de los conflictos del amor entre solteros, casados, adolescentes, jóvenes y maduros, pero tras construir una muy buena primera parte, empieza a bajar el encanto en la narración para perderse en lugares comunes que la hacen predecible, como es la escena del gimnasio de la escuela que no se la cuento, pero ya sabrá usted a qué me refiero cuando la vea.

Desde luego la salva el elenco y la química entre Ryan Gosling y Steve Carell, y sin ser una gran comedia sí es muy entretenida.

7/10

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