La declinación…

Esa decisión asumida por Alonso Lujambio constituyó una singular prueba de congruencia personal y de indiscutible lealtad con el presidente Calderón

Enrique Aranda

Enrique Aranda

De naturaleza política

Más allá de su declinación como tal, la decisión asumida y dada a conocer el lunes por el titular de Educación Pública, Alonso Lujambio Irazábal, de renunciar a su aspiración a la candidatura del blanquiazul a la Presidencia constituyó, en las formas al menos, una singular prueba de congruencia personal y de indiscutible lealtad del funcionario para con el presidente Felipe Calderón.

Y esto, no sólo por la manera particularmente sobria y “cuidada” en que manejó su dimisión, realizando un sinnúmero de llamadas telefónicas en horas previas al anuncio en el búnker azul de Coyoacán para adelantar el sentido de la misma a quienes le acompañaron en su intentona y otros que le alentaron o simplemente atendieron sino, esencialmente, porque siempre habló de una decisión personal cuando, en dos ocasiones al menos, conversó sobre su aspiración primero y de cómo estaban ocurriendo las cosas en el proceso de prepre candidatura con quien, aún hoy, continúa siendo su jefe.

En los últimos días, entre la celebración del cumpleaños del jefe del Ejecutivo y el cierre de la pasada semana, para ser exactos, Lujambio intercambió puntos de vista y valoró alternativas con quienes impulsaban el proyecto que él mismo encabezaba, aunque no fue sino hasta el viernes por la noche cuando, ante los más cercanos —Jaime Alcudia, Martín Orozco, Mariana Gómez del Campo, Adrián Fernández, Gonzalo Altamirano y Juan Ignacio Zavala, entre otros— dejó en claro que, al inicio de la semana, dejaría atrás su aspiración de llegar a la residencia oficial de Los Pinos.

Luego vino el (difícil) trabajo de compartir y explicar la decisión a decenas, cientos de panistas que, en los últimos meses, habían conseguido dar forma a una estructura territorial con presencia en todos los estados del país y, al mismo tiempo, recabar algo así como 25 mil firmas de activos y adherentes en apoyo a su eventual precandidatura… que, hoy, constituyen un singular botín por el cual comenzarán a pujar los cuatro —¿cinco?— azules y/o externos que mantienen viva su aspiración.

Pronto, más de lo que algunos pudieran pensar, la historia del ex titular del Instituto Federal para el Acceso a la Información Pública (IFAI) podría tomar un sesgo interesante… que bien podría escribirse en líneas azules y en el marco del proceso electoral del que ahora se alejó o, incluso, en otros ámbitos.

Si no, al tiempo…

Asteriscos

* Nada mal (económicamente hablando) debe andar el ahora ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva cuando, de confiar en versiones que corren al más alto nivel empresarial, rechazó —¡porque la fecha coincidía con su cumpleaños!— algo más de 100 mil dólares por conversar “durante un máximo de dos horas” con miembros de la Coparmex de Gerardo Gutiérrez Candiani que, a finales de octubre, celebrarán su tradicional Encuentro Empresarial y que, ahora, deberán conformarse con oír al pejista Gabino Cué y, si les va bien, al ex de Perú, Alan García.

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