El Dalai Lama en el SNTE
Por más contradictorio que parezca, si no sucede algo extraordinario, la señora Gordillo compartirá el estrado con el líder espiritual. En la página web de la Casa Tibet México estaba programada una charla de él con maestros afiliados al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
Para los budistas del mundo, Su Santidad el XIV Dalai Lama del Tíbet, Tenzin Gyatso, es su líder espiritual y heredero directo de las enseñanzas de Buda. Para quienes no son practicantes del budismo, él es un defensor de los derechos humanos, la libertad y la justicia. Se ha ganado el respeto y la admiración de jefes de Estado y ciudadanos comunes, así como de dirigentes de iglesias y de creencias religiosas de diverso tipo. El Dalai Lama es la representación viva del amor a la vida y los valores que apoyan la paz en el mundo.
¿Se lo imagina usted del brazo de la señora Elba Esther Gordillo, la presidenta vitalicia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación?
Es del conocimiento público que la señora Gordillo representa lo opuesto a los valores que profesa el Dalai Lama. Ella ha conquistado a pulso la fama de corrupta y autoritaria. Es la jefa de una camarilla voraz que exprime al erario y maneja a su antojo las cuotas de los maestros de México. Ella es la cacique que representa la herencia más perniciosa del régimen de la Revolución Mexicana.
Por más contradictorio que parezca, si no sucede algo extraordinario, la señora compartirá el estrado con el Dalai Lama.
En la página web de la Casa Tibet México estaba programada una charla del Dalai Lama con maestros afiliados en el SNTE. Según La Jornada (4 de julio), la Casa Tibet recibió protestas porque el anuncio de esa conferencia ya no aparece. Sin embargo, la conferencia sigue en pie. El viernes de la semana pasada me comuniqué a la Casa Tibet México, me identifiqué como articulista de Excélsior y la recepcionista me confirmó que la conferencia será un acto privado y que por eso ya no se anuncia más en la página.
No entiendo cómo un líder espiritual de la estatura del Dalai Lama se preste a compartir con la camarilla hegemónica del SNTE.
No será una conferencia a la que se haya convocado a los docentes de base, a quienes día con día hacen la educación de México, sino a sus grupos dirigentes, los seguidores fieles de la señora Gordillo. Tal vez él haya sido invitado a platicar con maestros y a mandar sus consejos espirituales de un amigo o brindarles pistas sobre cómo hallar la felicidad en tiempos difíciles o en qué forma construir armonía a través del altruismo y la comprensión.
Para la señora Gordillo y sus vicarios, será un acto más de legitimación, de aparentar que se está de acuerdo con los valores espirituales de paz, armonía y comprensión, cuando con su práctica cotidiana profanan esos valores.
No obstante, a pesar de que en México las cosas siguen en marcha, en Estados Unidos, académicos cercanos a los grupos budistas han hablado con asesores del Dalai Lama y les han entregado antecedentes del comportamiento político y moral de ese grupo, el enriquecimiento de sus miembros, el uso de recursos públicos para ofrecer favores electorales y, sobre todo, el empleo patrimonial de los dineros del SNTE, provenientes de las cuotas de los maestros.
Además, de acuerdo con las noticias que recibí de un destacado profesor estadunidense, los consejeros cercanos al Dalai Lama le han solicitado más información y documentos que refrenden las acusaciones. Al parecer algunos de sus asesores no desean que Su Santidad se preste a los juegos de poder de ese grupo.
Quienes se pusieron de acuerdo con el grupo hegemónico del SNTE, acaso arguyan que el mensaje del Dalai Lama es universal, que lo mismo se dirige a sus seguidores que a sus adversarios; que una de sus enseñanzas es amar al enemigo. Y tal vez sea cierto. No presumo que los dirigentes de la Casa Tibet México actúen de mala fe.
Mi preocupación está del otro lado de la balanza. El uso que hará la camarilla del SNTE de un acto de semejante naturaleza.
El Dalai Lama estaría tratando con un grupo sin moral, que sólo buscaría sacar provecho político de su presencia. Es más, apuesto a que lo que más le interesa a la señora Gordillo es la foto con ese líder respetado en todo el mundo.
En caso de que el Dalai Lama cumpla el compromiso con el SNTE que alguien signó en su nombre, me dará tristeza ver su fotografía, con su vestuario tradicional —de un humilde extraordinario—, junto a la señora Gordillo con uno de sus costosos atuendos y joyas adquiridos con el trabajo de los docentes y dinero mal habido.
*Académico de la UAM
