La última oportunidad para la preinternación en este sexenio

- Este tema ha puesto en evidencia cómo las viejas ideas siguen impidiendo un crecimiento más acelerado de la actividad turística en nuestro país.

La siguiente reunión del G20 que se realizará próximamente en Los Cabos, será la última oportunidad para concretar el piloto de una de las medidas de alto impacto del Acuerdo Nacional del Turismo.

Se trata de la preinternación, un tema que ha puesto en evidencia cómo las viejas ideas siguen impidiendo un crecimiento más acelerado de la actividad turística en México.

La titular del ramo, Gloria Guevara, ha cabildeado esta medida que durante el sexenio de Vicente Fox fue boicoteada por la propia Secretaría de Gobernación y por la Procuraduría General de la República.

Se trata de permitir que las autoridades migratorias de Estados Unidos, autoricen en México la entrada de personas a su país antes de que los aviones despeguen  de territorio nacional, lo que tendría efectos muy relevantes para incrementar el tránsito aéreo.

La ampliación de los horarios de operación y la habilitación implícita para que múltiples aeropuertos de ciudades medias y pequeñas de la Unión Americana pudieran recibir vuelos desde México, resume su importancia.

Hasta ahora la Sectur empuja que se concrete este piloto, que implicaría darle a los oficiales de migración estadunidense la posibilidad de ejercer actos de autoridad en territorio mexicano, pero sólo en relación a la entrada de viajeros a su territorio.

Como ya sucede en Canadá, Irlanda o las Bahamas, dichos oficiales deberían obtener el permiso para trabajar armados en México.

Jorge Castañeda, ex secretario de Relaciones Exteriores, explica en su reciente libro Mañana o Pasado. El misterio de los mexicanos, que en el sexenio de Fox “había decenas de agentes de la DEA y el FBI; Canadá estaba perfectamente satisfecha con este procedimiento; protegería a México de una futura escalada de restricciones por parte de Estados Unidos y se atraería mayor turismo, se crearían empleos, y se mejoraría la

calidad de vida”.

Pero el solo hecho, subraya, de que agentes estadunidenses le negasen cualquier cosa a los mexicanos dentro de México era intolerable.

Años más tarde, refiere, cuando Rodolfo Elizondo era secretario de Turismo, incluso se avanzó en el tema de las armas, pero se empantanó porque el gobierno de George Bush ya no estaba de acuerdo a correr con el costo de la preinternación, ni con el riesgo que tendría para los empleados residir en Cancún.

“El dueño del aeropuerto de Cancún, Fernando Chico Pardo, financió varios viajes de funcionarios estadunidenses para que visitaran zonas residenciales y escuelas donde irían a parar los agentes si fueran enviados a Cancún, pero resultó en vano”.

Una última oportunidad se está gestando en este sexenio con el gobierno de Barack Obama y, por el bien del turismo, ojalá no termine siendo una anécdota más de otro libro sobre la cerrada idiosincrasia de los mexicanos.

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