Mexicana, el recuento del daño
- En toda su historia, la aerolínea, que cumple un año fuera de operaciones, ha tenido que ser rescatada o nacionalizada en varias ocasiones.
Este lunes se cumplió un año del cierre de operaciones de Mexicana de Aviación.
Aerolínea por demás importante para el sector aéreo, si consideramos que daba empleo a ocho mil 300 familias. Se trataba de la segunda firma más importante que operaba en territorio nacional e internacional.
Su declive no es el primero. Sólo hay que echarle una mirada al pasado y no olvidar que en 1968 el mexicano Crescencio Ballesteros y algunos empresarios adquieren las acciones de Mexicana, que estaba en suspensión de pagos y la salvan de la bancarrota.
En 1982 pasa a manos del gobierno mexicano. En 1990 vuelve a ser vendida, adquiriéndola Grupo Falcón, aunque el gobierno mantiene 30% de la compañía.
En 1993 su eterno rival, Aeroméxico, adquiere a Mexicana, pero en 1995 pasan ambas aerolíneas, por supuesto en quiebra, a manos del gobierno y se crea Cintra.
En 2005 el gobierno vende Mexicana por 165.5 millones de dólares a Grupo Posadas. Y quiebra en 2010.
Dejando a un sector debilitado, pues en el último año regular de la aviación para Mexicana fue 2008.
Así que de ese año o bien del subsecuente, en general el sector aumentó su número de aeronaves y se incorporaron 20 nuevos aviones a la flota nacional, pero la realidad es que le faltaban cien aeronaves a la flota nacional.
El tráfico internacional de las aerolíneas nacionales aumentó 60% este año. Sí, pero sólo han logrado cubrir 16% de la demanda derivada de la salida de Mexicana; aún hay un déficit de 44 por ciento.
A decir de Fernando Perfecto, titular de ASPA, en 2008 las líneas aéreas nacionales transportaban 26% del mercado en rutas internacionales, principalmente hacia EU; luego de la salida de Mexicana, sólo transportan 14%, esas rutas “disponibles” ya están siendo otorgadas por el gobierno federal a aerolíneas extranjeras.
De ahí que la salida de Mexicana, sin lugar a dudas, hizo daño al mercado mexicano de la aviación, pero su reincorporación, en caso de que fuera recuperada por el gobierno, haría mucho más daño a las finanzas del país, además de que mandaría señales por demás negativas al sector nacional e internacional, comenzando por una falta de certeza jurídica. No hay que olvidar que la quiebra fue un movimiento de particulares.
De ahí que habrá que ver cómo se mueven las estrategias esta semana en que autoridades, principalmente la SCT, bajo el mando de Dionisio Pérez-Jácome, deberán definir qué pasa con Mexicana, y anunciar si existe un verdadero inversionista o no.
Lo que pondrá en alerta las denuncias interpuestas a sus accionistas.
