Basta de mezquinos
- El lugar más aberrante en la lista de mezquinos lo tiene Vicente Fox.

David Páramo
Padre del análisis superior
Los inaceptables actos terroristas del crimen organizado no sólo deben mover a especulaciones, de café, sobre cuál es su impacto en el crecimiento económico, así de cómo limitan o condicionan la inversión nacional e internacional o ligeros llamados de una tibia iniciativa privada que, al parecer, está más preocupada en seguir en su ínsula o aterrada por la cobardía.
La tristeza e indignación de la población debe ir mucho más allá de marchas o llamados a la paz. De usar las redes sociales simple y sencillamente para poner mensajes de luto; sino para exigir a los políticos, como lo hizo el presidente Felipe Calderón, que dejen atrás la mezquindad.
El lugar más aberrante en esta lista de mezquinos lo tiene, sin duda, Vicente Fox, que ha pedido que se haga una “tregua” o “pactar” con los delincuentes. Este tipo cree que si no se ven las cosas no suceden. Gran parte del crecimiento de la delincuencia se debe a que durante su gestión creyó que con ignorar a los cárteles de la droga éstos no existirían. Así como los niños de tres años, quienes creen que si cierran los ojos nadie los ve.
¿Bajo qué términos se daría una tregua? ¿Roben, maten, extorsionen, secuestren, violen, envenenen a la sociedad… pero que nadie los vea? No se debe pactar de ninguna forma con aquellos quienes van en contra de la seguridad nacional.
Sería bueno preguntar a los aspirantes a candidatos de Acción Nacional por qué no cierran filas con el Presidente. ¿Seguirá Santiago Creel atacando a Ernesto Cordero con banalidades como pedir que renuncie a sus aspiraciones presidenciales o a la Secretaría de Hacienda?
Mucho más importante de la entrega del paquete presupuestal que se hará el 8 de septiembre, y las estimaciones económicas en un entorno mundial que avanza hacia una recesión, así como la necesidad de tomar medidas contracíclicas, habrá que ver cómo se entregan más recursos en defensa de la soberanía nacional.
No puede esperarse que los demás partidos políticos se unan con el jefe del Ejecutivo, cuando los aspirantes de su partido, haciendo cuentas mezquinas, escatiman su apoyo abierto y directo.
Lavado de dinero
Evidentemente, los demás políticos se concentran en decir que la estrategia está equivocada, haciendo creer que lo importante no es arrancar de raíz este cáncer sino que no se vea. Que mientras los delincuentes no tiren cadáveres en las zonas nice del país, sus atentados en contra de la policía no sean cuando se transmite el futbol a nivel nacional o no cometan atentados tan vistosos como el del Casino Royale, no pasa nada.
¿Y dónde está la aportación del Legislativo a este combate más allá de la crítica? Hay partidos que están buscando cómo frenan la iniciativa en contra de lavado de dinero con un cálculo total y absolutamente equivocados como el que se reporten operaciones de 20 mil pesos creyendo, inocentemente, que por esas cantidades no se lava dinero. En países como Colombia, donde se ha dado bien esta lucha, cualquier persona que cambia recursos es identificada plenamente e, incluso, tiene que poner sus huellas digitales para completar la transacción. Si realmente hay indignación por el inaceptable grado al que ha llegado el crimen organizado, el primer acto de la nueva Legislatura debería ser aprobar las leyes en contra del lavado de dinero y la Ley de Seguridad Nacional. El combate en contra de la delincuencia organizada debe darse con el uso legítimo de la fuerza por parte del Estado Mexicano, pero también cortando el acceso a sus fuentes de riqueza.
Quien cree que los criminales se dedican a robar, matar, secuestrar como fin de vida como actos de maldad pura, se equivocan o han visto muchas películas. Usan esos métodos para generar riqueza y, por lo tanto, es tan importante llevarlos ante los jueces como impedir que sus actos ilícitos fácilmente se conviertan en satisfactores. Lo mismo sucede con la Ley de Seguridad Nacional. Se tiene que dotar a Calderón y a quien lo suceda después de 2012 de todos los elementos posibles para ganar esta guerra. Pueblos como el inglés no eligieron entrar en una guerra contra Adolfo Hitler; sin embargo, entendieron que para ganar tenían que pagar un precio de sangre, sudor y lágrimas para derrotar a un enemigo casi tan peligroso como el que hoy enfrentamos los mexicanos.
Ridículas justificaciones
El director del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), Héctor Velázquez, intentó una de las explicaciones más ridículas de las que se tenga memoria ante el descubrimiento en España de un segundo caso en el que miembros de una tripulación mexicana trafica droga. Dijo que no tiene capacidad para coordinar los diferentes filtros de seguridad con diversas autoridades. Si no es el director de la terminal aérea el encargado de la seguridad y por tanto la coordinación de lo que sucede ahí, pues entonces habría que preguntarse quién y bajo qué reglas. Es necesario que el secretario de Comunicaciones y Transportes, Dionisio Pérez-Jácome, determine si es cierto que el director del AICM no tiene capacidad para regular las medidas de seguridad (que deberían comenzar por quitar el contrato a la empresa de seguridad privada Eulen) y poner a alguien que sí la tenga como parte de la guerra que vive el país en contra de la delincuencia organizada.