Casino Royale: ¿qué hacer?

¿Qué hacer? Darle cauce a la justa indignación que recorre a la sociedad y al surgimiento de múltiples iniciativas cívicas.

                 Mis condolencias más sentidas a los

              familiares de las víctimas en Monterrey. 

El medio es el mensaje. No importa quién fuera el destinatario principal del bárbaro ataque contra las personas que estaban en el Casino Royale a las 15:35 del jueves pasado. Ni si la mente criminal que lo ideó tenía claro su orden de prioridades. Por el medio escogido: la matanza indiscriminada de civiles planeada en forma fría y despiadada, el mensaje tiene en los hechos destinatarios múltiples. En primer lugar, la opinión pública y el gobierno federal. La primera para intentar elevar el costo político y social en los que incurre el gobierno al continuar su campaña contra el crimen organizado. De ahí para abajo, las autoridades estatales y locales, pasando por los dueños de los casinos, si es que se llega a comprobar la hipótesis de la extorsión.

Pero el mensaje también tiene un texto explícito más nítido que un escrito en Word. “Estamos dispuestos a todo”. Y en este campo, el gobierno del presidente Calderón sí ha mostrado clara inferioridad ante el crimen organizado. Una y otra vez los delincuentes son capaces de imaginar y llevar a cabo formas del mal que seguramente fueron descartadas como “imposibles” por las fuerzas de seguridad. ¿Por qué estarían “dispuestos a todo” los elementos que planearon y ejecutaron el incendio del Casino Royale? Porque los riesgos de una acción como la del jueves 25 son inferiores a la amenaza que perciben a su supervivencia.

Los riesgos que implica una acción con gran visibilidad incluyen orientar toda la atención de medios, sociedad y autoridades hacia los autores del crimen, aumento de la presión de la opinión pública para la captura de los incendiarios, riesgo de hacer visibles la cadena de delitos asociados a ese particular grupo, provocar deserciones y delaciones entre miembros a los que asuste haber cruzado los límites y otros que no podemos imaginar. Pues todos estos riesgos fueron claramente inferiores ante una amenaza que no conocemos pero que podemos imaginar: perder la plaza, perder el control sobre esa particular cadena de negocios que la “división del trabajo” entre mafias asignó a ese grupo, sensación de que les “pisan los talones”, etcétera.

Una de las apuestas de los autores de la matanza parece estar equivocada: que la opinión pública se volcaría contra la persecución al crimen organizado. Aunque no han faltado los ataques y el señalar simplistamente como culpable a la “guerra de Calderón”, el atentado que costó la vida a 52 personas inocentes e indefensas más bien ha reforzado la tendencia que han encontrado dos importantes encuestas, una realizada por encargo del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y otro por el Barómetro de las Américas. En ambos ejercicios el Ejército resulta una de las instituciones más respetadas, con más de 15 puntos arriba del Presidente y  del Congreso. Cito a John Bailey, director del Proyecto México en la Universidad de Georgetown, con respecto a los resultados del Barómetro: “Las Fuerzas Armadas mexicanas cuentan con mayor confianza de parte de la gente que cualquier otra institución nacional y esa confianza se incrementó entre 2008 y 2010”. A diferencia de lo que piensa una parte importante de la intelectualidad y de las élites, 86.3% de los entrevistados está de acuerdo en que el Ejército apoye a las policías. Un sorprendente 81.2 % concuerda con que las Fuerzas Armadas puedan estar en las calles y 81.3% considera al Ejército eficiente.

¿Qué hacer? Darle cauce a la justa indignación que recorre a la sociedad y al surgimiento de múltiples iniciativas cívicas. Iniciativas de rendición de cuentas como las de Causa en Común o el reciente documento de la UNAM, invitan a sumarse y no sólo a señalar culpables. El microdiagnóstico de cada situación local o regional, elaborado por autoridades locales, expertos y autoridades federales, ayudará a fijar una agenda de prioridades locales en vez de seguir la agenda que fijan los criminales. Y sobre todo, investigar, atrapar y castigar.

Había prometido un artículo sobre Marcelo Ebrard, sin duda excelente candidato para la izquierda. Se atravesaron los eventos de Monterrey pero sigue en el tintero. Nos vemos en twitter: @ceciliasotog

        *Analista política

            ceciliasotog@gmail.com

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