¿Y las autoridades?
La delincuencia sigue burlando a las autoridades policiacas, lo que provoca que, cada vez más, la figura del policía se deteriore a los ojos de la ciudadanía
El problema de inseguridad que hemos padecido en nuestra ciudad se ha dado en diferentes modalidades. Platicando con la gente de diferentes zonas, concluyo que, en los últimos tiempos, el robo a casa habitación ha aumentado.
Encontramos que existe una gran banda delictiva que opera con un esquema diferente al modus operandi habitual; esta organización criminal utiliza personas de origen sudamericano de buen aspecto físico, a los cuales visten con ropa fina y les brindan vehículos de modelos recientes para operar.
Lo que hacen estos criminales es circular por las zonas residenciales de la ciudad y, de forma aleatoria, seleccionan un domicilio, en el cual, fingiendo conocer a los habitantes, llegan y llaman a la puerta en tres o cuatro ocasiones, ello para cerciorarse que efectivamente no hay nadie al interior de este. Al cabo de un lapso de tiempo, fuerzan la cerradura o incluso rompen la puerta para ingresar al interior.
Una vez adentro, roban platería, relojes, joyería, dinero en efectivo, equipos de cómputo y video y, algunas veces, ropa de diseñador; en pocas palabras, lo que pueda caber en una maleta. Actúan muy rápido, al final salen como si efectivamente hubieran sostenido una visita con los inquilinos del domicilio ultrajado. Al tener buena pinta y abordar un buen vehículo, no despiertan sospecha alguna de los vecinos.
Todo esto que he descrito es información que varios ciudadanos me han compartido, es decir, se trata de un modus operandi bien identificado.
Seguramente las autoridades capitalinas, basadas en cifras, justificarán que es un delito que no ha crecido, pero la realidad es que no en todas las ocasiones se denuncia, por todo el tramite tan engorroso que ello representa.
Este fenómeno delictivo se ha ido incrementando en la capital, sobre todo en colonias de Miguel Hidalgo y Benito Juárez.
La gran pregunta es: ¿Dónde está la policía capitalina?
La responsabilidad primaria de un Estado es brindarle seguridad a los gobernados, un rubro que sigue dejando mal sabor de boca a los capitalinos. La delincuencia sigue burlando a las autoridades policiacas, lo que provoca que, cada vez más, la figura del policía se deteriore a los ojos de la ciudadanía; prueba de ello lo vimos hace algunos días en la prensa nacional: un par de mujeres que, de forma prepotente, agresiva e impune insultaron y maltrataron, no sólo de manera directa, a un elemento de la Secretaría de Seguridad Pública de la capital, sino a toda la institución.
Algunos sostienen que en nuestra ciudad sólo existe uno por ciento de posibilidades de que una persona que delinque sea detenida en flagrancia; eso habla de que las cosas en materia de seguridad no están funcionando.
